Conforme
pasan los años, empezamos a entender cada vez más el fenómeno de las redes
sociales y todas las realidades subyacentes que se empiezan a desprender de
este submundo que ha aprendido a convivir con todo aquello que nos resulta más
tangible y terrenal, entre otras cosas aprendimos sobre la utilización del
flujo de información que proviene de las publicaciones realizadas por los
usuarios de las distintas plataformas y cuáles son las tácticas que utilizan
quienes manejan todo esto para poder acercarse a ellos a través de la
publicidad y con esto generar un nuevo mercado que estaba totalmente virgen
hasta que todo esto comenzó.
La
publicidad hecha a medida del consumidor ha marcado un antes y un después en la
forma en que una empresa se puede acercar a sus clientes ya que saben
exactamente que ofrecerle, a quien y porque está detrás de ese producto.
Aquello que había comenzado como algo tan simple y sin costo alguno para los
usuarios que llegaban a una red social, logro transformarse, desde la
ignorancia total de quien ponía su información personal en la base de datos más
grande que la historia pudo conocer, llegando a registrar todo tipo de detalles
que pueden potenciar cada vez más las ventas de cualquier empresa.
Como
toda nueva tecnología, las redes sociales fueron pasando por diferentes etapas,
esa fase inicial en la que no se sabía bien de que se trataba, luego el estar
de moda, haciendo con esto pasar por la plataforma la vida entera de personas
que entendieron que todo tenía que estar publicado allí como una especie de
diario de vida y por último la saturación o el distanciamiento que también
puede traducirse en el entendimiento de que no son tan necesarias como
creíamos. El siglo XXI ha marcado la normalización de que cada individuo posea
un perfil en una red social, dependiendo claro está, de su forma de ser y sus
intereses. Ante tal demanda han sido creadas tantas plataformas como personas
puedan existir para ingresar en ellas.

Lo
que cada día nos queda más claro es que a mayor cantidad de información
brindada, más opción de oferta podemos observar y sobre todo más atinada con
nuestros intereses, esto puede resultar positivo o negativo, todo según desde
la óptica desde la cual se mire, si nos gusta consumir y que los productos
lleguen a nosotros sin más, es una genialidad. Ahora por el contrario si nos
resulta molesto el bombardeo constante de publicidad y lo sentimos de forma
invasiva, claramente es algo muy negativo.
En
el sitio web introiberica.com se habla de la hiperpersonalización que impulsa
al marketing en la era de la experiencia con la utilización de la inteligencia
artificial en la detección de nuestras reacciones a la hora de navegar en
tiempo real en las redes sociales, pudiendo encontrar con esto que es lo que más
consumimos como público, que es lo que no nos gusta, cuáles son nuestras
búsquedas y por ende cual es nuestro “ecosistema” más cómodo para habitar. Teniendo
esta información pueden tener la capacidad de crearnos un “universo” a nuestra
medida para que pasemos allí la mayor cantidad de horas posibles en un ambiente
confortable que nos va a generar la necesidad de volver apenas podamos.
De
esta nueva forma de hacer Marketing, publicidad y de utilizar nuestros datos se
desprenden ciertos factores que pueden resultar positivos o negativos. Como
bondades o realidades positivas podríamos encontrar que el cliente se ve
inmerso en una mejor experiencia a la hora de consumir ya que con la
información brindada, las ofertas son hechas a medida y puede obtener una
conexión de mayor profundidad con la marca ofertante. Por otro lado, existe una
sensación casi inherente a esta realidad que es la de sentirse conocido y
querido por quien nos oferta porque saben realmente lo que necesitamos, esto
sin dudas genera una fidelización muy clara entre vendedor y comprador que hará
potenciar furas transacciones de compraventa.

Si
quisiéramos hablar de lo negativo y hasta peligroso en muchos casos, podemos
mencionar el manejo de datos y el conocimiento casi que exhaustivo de nuestra
intimidad ya que la fina línea entre ser útil o servicial y ser un acosador se
puede traspasar muy fácil. Es muy difícil poder entender también que al
mostrarnos solo lo que nos gusta o lo que nos hace sentir bien, nos están
privando de la existencia de otra serie de cosas que si bien no las expresamos
dentro de nuestros intereses más habituales en nuestro perfil no quiere decir
que no nos gusten o nos interesen. El llamado efecto burbuja nos aleja de todo
aquello que en algún momento no posteamos o elegimos no darle un like, si bien
el algoritmo lo entiende como una especie de “protección” también es una
segregación que trastoca los vínculos sociales.
Probablemente
de un tiempo a esta parte los algoritmos estén jugando un rol cada vez más
importante en nuestra vida, pero difícilmente puedan entender de vínculos
humanos y sociedades. Siempre fue importante para la humanidad el rol que
jugamos y donde nos posicionamos socialmente. Las tecnologías lo único que han
hecho es cambiar el escenario donde se juega ese partido. Antes era a través
del Inter relacionamiento personal con nuestro entorno, hoy es en las redes
sociales, algo así como muéstrame tu perfil de Instagram y te diré quién eres…