lunes, 9 de febrero de 2026

LA SOCIEDAD SE DIVIDE EN CARNAVAL

 

 El carnaval en Uruguay es una de las épocas más polémicas del año en la que brotan a flor de piel las discrepancias entre los que piensan y sobre todo los que votan diferente, para los de derecha desde hace ya un tiempo el festejo en sí y más que nada la murga se volvió un marcado movimiento ideológico de izquierda que busca a través de sus letras adoctrinar a una masa de ciudadanos cautivos por los movimientos de la fuerza política Frente Amplio. Mientras que para la izquierda y sobre todo para los murguistas la derecha tiene derecho a expresarse y entienden que si quieren decir algo lo pueden hacer por la vía que entiendan pertinente acotando que la esencia de esa categoría artística es la protesta acompañada de la ironía, buscando con esto decir lo que “el pueblo” opina.

En medio de toda esta discusión eterna, se desarrolla el carnaval más largo del mundo, si bien en todo el territorio no se festeja de la misma manera, en Montevideo se vive con una pasión que lleva a desatar constantemente situaciones polémicas inclusive entre los propios actores de este movimiento que muchas veces no logran ponerse de acuerdo.

Los últimos años han marcado una especie de desgaste de lo popular, todo aquello que genere atracción en las clases más bajas de la sociedad, termina siendo carne de cañón para los que miran de afuera esta realidad, dentro de esa generalización entra el carnaval y con él, todos los movimientos artísticos que participan de esta fiesta. No quiere decir que antes no se le criticara, pero, la falta de tolerancia de la actualidad cada vez brechas más ondas en los gustos de la sociedad.

Como en tantos otros aspectos de la vida parece ser que todo lo que no nos identifica está mal y habría que exterminarlo, el espacio que le dejamos a las expresiones que no nos representan es cada vez menor, la protección que nos brinda la burbuja social de la cual formamos parte nos mantiene alejados de todo aquello que nos puede llegar a cuestionar y a interpelar sobre las cosas que no creemos correctas y es en ese marco de liviandad social en el cual elegimos movernos que obviamente nos resulta mucho más cómodo para poder desenvolvernos en nuestro día a día.

A veces es difícil poder justificar la idea de que todos tienen la posibilidad y la capacidad de poder hacer algo, cuando en realidad no es así. Culturalmente la historia ha marcado y lo seguirá haciendo que ciertas expresiones artísticas pertenecen a un estrato social y otras tantas pertenecen a otro. El cambio de esta realidad no lo podría hacer otro actor que no sea el público, pero para esto se deberían de lograr cambiar la cabeza las nuevas generaciones para que no sigan repitiendo la misma estupidez de sus antecesores.

Lo que quizás si cambie de aquí a algunas décadas es la falta de llegada que tienen las tradiciones antiguas de nuestro país hacia las nuevas generaciones que ya vienen casi que de fabrica con el chip puesto que lo de afuera siempre es mejor que lo de acá. Es en ese punto que la realidad puede tener un giro de tuerca inesperado para lograr entender los antiguos costumbrismos en manos de aquellos que no los sientan como tales.


martes, 27 de enero de 2026

A MAYOR CONEXIÓN MENOR TOLERANCIA

 

El aumento en la velocidad en la conectividad comunicacional es directamente proporcional a la disminución en cuanto a la tolerancia de espera de una respuesta por parte del emisor hacia el receptor. Esa podría ser la premisa y punto de partida de una idea que cada vez cobra mayor fuerza en el plano de lo cotidiano y es la de que cada vez se nos hace más difícil tener que esperar por una respuesta cuando sabemos que nuestro mensaje tarda milésimas de segundos en llegar a quien se lo queremos entregar.

A pesar de haber avanzado la tecnología de forma casi impensada, el ser humano sigue teniendo determinados tiempos en los que su capacidad le permite poder procesar una idea o al menos lograr desarrollar una respuesta ante un estímulo, cualquiera sea. Esta realidad ha generado diversos problemas y tenciones en diferentes relaciones en las que la tecnología tuvo que aplicar ciertas opciones que le permitan al emisor tener algo de incertidumbre acerca de si su recado fue leído o escuchado por parte del receptor, de esta manera se le abre una ventana de tiempo aquel que no tiene definida aun una respuesta.

La accesibilidad y la inmediatez, genera por defecto control y es en ese punto en donde comienzan las situaciones complejas dentro de la convivencia. Es muy difícil poderle explicar a un niño que en otras épocas cualquier acción comunicacional que se quisiera realizar podía llegar a demorar días y hasta meses. Indudablemente esa realidad marcaba que las personas ante esta situación, que era de lo más normal tuvieran que desarrollar otros valores que hoy en día han quedado en desuso como el de ser paciente y poder mantenerse pendientes ante algo que hoy nos puede resultar tan volátil como la contestación de un mail que en otros tiempos podría llegar a asemejarse al arribo de la correspondencia y el final de la espera, ante una carta esperada.

Hoy por hoy todo tiene que ser rápido y los resultado tienen que estar a la vista del resto ¿cuál es la intención de la persona que publica una historia en una red social? Claramente es que su entorno se entere en donde y con quien estuvo en un momento puntual y en un lugar dado, para que a raíz de eso la puedan alagar por dicho acto, generando con esta acción cierto estatus social que la posiciona dentro de un rango en donde se quiere colocar o al menos poder dar la impresión de eso ya que muchas veces las apariencias suelen engañar.

La volatilidad es la esencia de este presente que no intenta bajo ningún concepto buscar la perdurabilidad en ningún aspecto, en resonancia con esto, los hechos comunicativos conviven en esa misma sintonía, intentando pasar de la forma más rápida posible para poder darle lugar a otra instancia, por tal motivo es de vital importancia que exista una absurda aceleración en cualquier interacción que tengamos con quien sea, buscando con esto ganar tiempo que posiblemente después no vamos a saber como utilizarlo o al menos en que gastarlo. Nos esta pasando cada vez mas que le estamos quitando espacio a situaciones importante o que pueden tener cierta relevancia en nuestra vida para dárselas a otras que son absolutamente superfluas.

 


viernes, 16 de enero de 2026

EL ETERNO CONDICIONAMIENTO DE LO INCONDICIONAL

 

Todos o casi todos nos sabemos en algún punto incondicionales a alguien, ya sea un hijo, un hermano, una madre, un amigo o esa persona que para nosotros por algo es especial. Lo que es complejo de poder interpretar es como a través de una acción que busque cuidar a esa individuo por definición sin condición alguna, al protegerlo de algo que nosotros entendamos que es dañino, terminamos por condicionar su forma de vivir por nuestro accionar, es decir cuando intervenimos y buscamos que algo que no nos parece que este bien, no suceda, de alguna manera estamos marcando cual debería de ser el destino del otro individuo, es una cuestión bastante compleja del hombre esa de creer que tiene la potestad de poder cambiar las realidades de otros independientemente de quienes sean.

Muchas veces las demostraciones de amor pasan por la búsqueda de la protección de ser amado y en ese afán se coartan las posibilidades de permitirle al otro poder ser, equivocarse y volverse a recomponer, cuesta entenderlo y hasta aceptarlo, pero todo lo que sea de alguna forma incondicional, termina condicionando al que se le busca brindar ese estado, basta con pensar cualquier ejemplo de padres e hijos.

Quizás sea por instinto o por una cuestión propia del humano, pero ese tipo de comportamientos no lo solemos tener con cualquier persona y a lo largo de nuestra vida quizás se puedan contar con una sola mano a aquellos seres que de alguna forma u otra le hemos sido incondicionales, ya sea por su forma de ser, por su parentesco cercano o por el simple hecho de sentir amor y atracción.

La forma en que nos manejamos con las personas es directamente comparable con la manera en que encaramos las diferentes situaciones de nuestra vida y con esto surge muchas veces el auto condicionamiento ante rutinas que nos terminan esclavizando por nuestra forma de ser frente a realidades que nos aquejan de forma constante por ser de alguna forma incondicionales a determinados costumbrismos que nos llevan a ser quien somos realmente.

El circulo vicioso de querer cuidar y condicionar es casi inevitable a menos que optemos por la opción de intentar confiar en las decisiones del otro y aceptar sin ningún tipo de reclamos el posible resultado final a pesar de que sea adverso ante nuestro punto de vista, de esta forma no pondríamos condiciones ni condicionaríamos al otro. La complejidad de poder entendernos como seres dependientes emocionalmente de otros es muy difícil de aceptar y sobre todo de poder sobrellevar con los años.

Generalmente cualquier concepto se puede definir por su opuesto y en este caso aún mas ya que con solo pensar que podemos ser incondicionales, tendríamos que entender que esto trae acarreado consigo una gran cantidad de condicionamientos inherentes al accionar propio de cada persona en los diferentes ámbitos de la vida.

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