martes, 27 de enero de 2026

A MAYOR CONEXIÓN MENOR TOLERANCIA

 

El aumento en la velocidad en la conectividad comunicacional es directamente proporcional a la disminución en cuanto a la tolerancia de espera de una respuesta por parte del emisor hacia el receptor. Esa podría ser la premisa y punto de partida de una idea que cada vez cobra mayor fuerza en el plano de lo cotidiano y es la de que cada vez se nos hace más difícil tener que esperar por una respuesta cuando sabemos que nuestro mensaje tarda milésimas de segundos en llegar a quien se lo queremos entregar.

A pesar de haber avanzado la tecnología de forma casi impensada, el ser humano sigue teniendo determinados tiempos en los que su capacidad le permite poder procesar una idea o al menos lograr desarrollar una respuesta ante un estímulo, cualquiera sea. Esta realidad ha generado diversos problemas y tenciones en diferentes relaciones en las que la tecnología tuvo que aplicar ciertas opciones que le permitan al emisor tener algo de incertidumbre acerca de si su recado fue leído o escuchado por parte del receptor, de esta manera se le abre una ventana de tiempo aquel que no tiene definida aun una respuesta.

La accesibilidad y la inmediatez, genera por defecto control y es en ese punto en donde comienzan las situaciones complejas dentro de la convivencia. Es muy difícil poderle explicar a un niño que en otras épocas cualquier acción comunicacional que se quisiera realizar podía llegar a demorar días y hasta meses. Indudablemente esa realidad marcaba que las personas ante esta situación, que era de lo más normal tuvieran que desarrollar otros valores que hoy en día han quedado en desuso como el de ser paciente y poder mantenerse pendientes ante algo que hoy nos puede resultar tan volátil como la contestación de un mail que en otros tiempos podría llegar a asemejarse al arribo de la correspondencia y el final de la espera, ante una carta esperada.

Hoy por hoy todo tiene que ser rápido y los resultado tienen que estar a la vista del resto ¿cuál es la intención de la persona que publica una historia en una red social? Claramente es que su entorno se entere en donde y con quien estuvo en un momento puntual y en un lugar dado, para que a raíz de eso la puedan alagar por dicho acto, generando con esta acción cierto estatus social que la posiciona dentro de un rango en donde se quiere colocar o al menos poder dar la impresión de eso ya que muchas veces las apariencias suelen engañar.

La volatilidad es la esencia de este presente que no intenta bajo ningún concepto buscar la perdurabilidad en ningún aspecto, en resonancia con esto, los hechos comunicativos conviven en esa misma sintonía, intentando pasar de la forma más rápida posible para poder darle lugar a otra instancia, por tal motivo es de vital importancia que exista una absurda aceleración en cualquier interacción que tengamos con quien sea, buscando con esto ganar tiempo que posiblemente después no vamos a saber como utilizarlo o al menos en que gastarlo. Nos esta pasando cada vez mas que le estamos quitando espacio a situaciones importante o que pueden tener cierta relevancia en nuestra vida para dárselas a otras que son absolutamente superfluas.

 


viernes, 16 de enero de 2026

EL ETERNO CONDICIONAMIENTO DE LO INCONDICIONAL

 

Todos o casi todos nos sabemos en algún punto incondicionales a alguien, ya sea un hijo, un hermano, una madre, un amigo o esa persona que para nosotros por algo es especial. Lo que es complejo de poder interpretar es como a través de una acción que busque cuidar a esa individuo por definición sin condición alguna, al protegerlo de algo que nosotros entendamos que es dañino, terminamos por condicionar su forma de vivir por nuestro accionar, es decir cuando intervenimos y buscamos que algo que no nos parece que este bien, no suceda, de alguna manera estamos marcando cual debería de ser el destino del otro individuo, es una cuestión bastante compleja del hombre esa de creer que tiene la potestad de poder cambiar las realidades de otros independientemente de quienes sean.

Muchas veces las demostraciones de amor pasan por la búsqueda de la protección de ser amado y en ese afán se coartan las posibilidades de permitirle al otro poder ser, equivocarse y volverse a recomponer, cuesta entenderlo y hasta aceptarlo, pero todo lo que sea de alguna forma incondicional, termina condicionando al que se le busca brindar ese estado, basta con pensar cualquier ejemplo de padres e hijos.

Quizás sea por instinto o por una cuestión propia del humano, pero ese tipo de comportamientos no lo solemos tener con cualquier persona y a lo largo de nuestra vida quizás se puedan contar con una sola mano a aquellos seres que de alguna forma u otra le hemos sido incondicionales, ya sea por su forma de ser, por su parentesco cercano o por el simple hecho de sentir amor y atracción.

La forma en que nos manejamos con las personas es directamente comparable con la manera en que encaramos las diferentes situaciones de nuestra vida y con esto surge muchas veces el auto condicionamiento ante rutinas que nos terminan esclavizando por nuestra forma de ser frente a realidades que nos aquejan de forma constante por ser de alguna forma incondicionales a determinados costumbrismos que nos llevan a ser quien somos realmente.

El circulo vicioso de querer cuidar y condicionar es casi inevitable a menos que optemos por la opción de intentar confiar en las decisiones del otro y aceptar sin ningún tipo de reclamos el posible resultado final a pesar de que sea adverso ante nuestro punto de vista, de esta forma no pondríamos condiciones ni condicionaríamos al otro. La complejidad de poder entendernos como seres dependientes emocionalmente de otros es muy difícil de aceptar y sobre todo de poder sobrellevar con los años.

Generalmente cualquier concepto se puede definir por su opuesto y en este caso aún mas ya que con solo pensar que podemos ser incondicionales, tendríamos que entender que esto trae acarreado consigo una gran cantidad de condicionamientos inherentes al accionar propio de cada persona en los diferentes ámbitos de la vida.

lunes, 15 de diciembre de 2025

PUEBLO VIEJO INFIERNO GRANDE

 

 

No es a esta altura ninguna novedad el hablar sobre el envejecimiento que vienen sufriendo las diferentes sociedades a raíz de los cambios que han venido aconteciendo en las últimas décadas y con esto la rotura de los distintos esquemas a los que quizás la humanidad ya estaba acostumbrada. En la antigüedad el nacimiento de muchos hijos aseguraba la perpetuación en el tiempo de todas aquellas tareas que se venían transmitiendo de generación en generación, muchas de ellas relacionadas con actividades agrícolas, las cuales eran las que proveían de alimento a la familia. Esto hablando los hombres claro esta ya que las mujeres apuntaban a un perfil más doméstico y de organización interna del hogar, junto con la crianza de los hijos.

La llegada de la revolución industrial fue el punta pie para que todo empezara a cambiar de manera lenta pero constante. Las mujeres empezaron a ocupar con el tiempo otros roles y con esto a ganar terreno en actividades que antes pertenecían solo al sexo masculino logrando con esta nueva realidad empezar a expandir sus horizontes. El avance de la ciencia también marco un punto de inflexión en torno a la decisión del sexo femenino de cómo manejar su sexualidad dándoles la opción de poder elegir si quedar embarazadas o no y sobre todo en qué momento de su vida.

Con el aumento de las crisis económicas y la imposición absoluta del capitalismo como modelo económico a nivel mundial, las realidades empezaron a cambiar para ambos sexos y la necesidad de que las familias fueran tan extensas dejo de ser algo para tener en cuenta y se cambió por la realización personal y la posibilidad de llegar a hacer lo que se quisiera, postergando con esto en muchos casos el hecho de traer un bebe al mundo.

El dilema de la falta de nacimientos ha generado en países con pocos habitantes como Uruguay, que su población empiece a decrecer, ya que las nuevas generaciones comienzan a dejar cada vez menos descendencia. Esta realidad está empezando a generar problemas de todo tipo, desde crisis en el sistema de previsión social ya que son pocos los que aportan para la cantidad de pasivos existentes, así como también en las diferentes ramas de la educación, que tienen que empezar a moldear los sistemas y la infraestructura para recibir cada vez a menos niños y jóvenes, generando con esto pequeñas crisis de desempleo en quienes trabajan en torno a la educación pública y privada.

Los movimientos de población a nivel mundial son los que empiezan a apalear de alguna forma esta situación que se comienza a tornar cada vez más problemática para la supervivencia de los nacidos en un lugar determinado. Si tomamos como ejemplo el caso de Uruguay, la llegada de emigrantes de todas partes de Latinoamérica es la que ha hecho que su población crezca, pasando a ser esta un porcentaje para nada despreciable del total de habitantes del territorio.

Obviamente esta realidad trae aparejada consigo, tanto cambios de tipo social en cuanto a las nuevas costumbres a adoptar, así como también el nacimiento de nuevas razas, que surgen del entrecruzamiento de los criollos y los emigrantes. De cualquier forma, las medidas que se puedan tomar de forma rápida son insuficientes para poder apalear los resultados negativos por los cuales atravesamos actualmente. Sin dudas que es un tema de estado el velar por el aumento necesario de la natalidad en un país con tasas tan bajas de nacimientos y con esto poder brindar un sistema que logre sostener esa realidad tan necesaria para poder fomentar con esto el aumento en los nacimientos y sobre todo que estos gocen de una sostenibilidad económica que en la actualidad es bastante difícil de brindar.


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