viernes, 14 de agosto de 2026

¿POR QUÉ LE TENGO RECHAZO AL RECHAZO?

 

Uno de los miedos más comunes en toda la especie humana es el miedo al rechazo. Si bien esta aprensión  se podría extender a todo el resto de los seres vivos, los humanos tenemos la capacidad de poder exteriorizarlo y sentirlo de una forma bastante particular.

A nadie le gusta ser excluido del resto o señalado por algo puntual, solemos sentirnos más cómodos cuando formamos parte de un grupo con el cual podemos compartir cosas en común, por aquello de que de alguna forma somos seres gregarios, es decir que nuestra supervivencia es necesariamente en grupo, así como la necesidad de alcanzar el bienestar emocional del que depende de nuestro comportamiento en sociedad. El problema empieza cuando por alguna razón nos vemos excluidos de ese entorno que nos brinda protección, generando un conflicto interno en nosotros mismos al recibir el no como respuesta definitiva.

Son múltiples las posturas que uno puede llegar a tomar ante la negación o la exclusión, estas pueden ser por ejemplo la rebeldía, la angustia, la tristeza o la automarginación. Obviamente todo esto puede variar dependiendo de la persona y de la situación en cuestión, dos factores que son más que determinantes para poder definir una realidad de este tipo.

Las situaciones en las que podemos ser rechazados están a la orden del día y pueden variar dentro del rango de importancia que tienen para nosotros, de acuerdo con esto es el nivel de severidad con el que podemos sentir esa especie de “golpe” invisible que nos toca en algún lugar que no sabemos que existe pero que nos duele. El valor que le damos a esa situación es el que va a determinar que tanto nos va “doler ese golpe” a posteriori.

Existen estudios realizados por psicólogos que determinan que el dolor de un rechazo está directamente relacionado al de un golpe o una herida ya que nuestro cerebro lo recibe en la misma zona. Al recepcionar esto, para nosotros por instinto pasa a ser una especie de amenaza. Algunos sostienen la teoría de que está vinculada con el valor que tenía para nuestros antepasados el hecho de sentirse expulsado de la manada, en el entendido de que la defensa y las posibilidades de supervivencia en soledad son muchos más complejas que si uno pertenece a un grupo o a una comunidad.

La idea anteriormente expuesta es estudiada por neurocientíficos y psicólogos sociales como Naomi Eisenberger y Matthew Lieberman, quienes publicaron el estudio pionero en 2003 en la revista Science, demostrando que la exclusión social activa la corteza cingulada anterior. El investigador Ethan Kross también ha liderado estudios clave sobre cómo el rechazo activa regiones compartidas del dolor físico. (National Library of Medicine)

Ya acercándonos a cuestiones un poco más filosóficas, podríamos entender a el rechazo como un actitud normal y esperable de la vida, la cual se relaciona al control de los niveles de emoción que podamos llegar a tener. Para pensadores como Nietzsche, el no poder encajar con claridad dentro de un grupo tenía que ver con la idea de no seguir las normas preestablecidas y del buscar salirse todo el tiempo de lo que es socialmente esperable, hablando en este sentido estrictamente de la marginación social y esa vieja idea de que lo que desentona con lo homogéneo esta de alguna forma fuera de los estándares de aquello que por alguna razón llamamos normalidad.

El rechazo es un mecanismo de defensa, a veces necesario y otras veces utilizado en exceso. El punto está en el equilibrio de como manejamos la utilización de esta arma emocional en la defensa y en el ataque de nuestro día a día, si nos ponemos a pensar lo hacemos constantemente, pero muchas veces lo hacemos desde la inconsciencia.


martes, 4 de agosto de 2026

¿POR QUÉ EL MUNDO CUESTIONA TANTO LA ARGENTINIDAD?

 

Si bien es de los países más complejos de entender para el resto del mundo, es uno de los que cuenta con una gran identidad propia que los diferencia del resto, por un montón de actitudes que son propias de las personas que habitan en ese territorio o que alguna vez al menos supieron vivir ahí. El mote de engreídos y de que son más que el resto lo han aprendido a hacer valer en diferentes disciplinas como el deporte o la música, pero también le han sabido dar a estas un sinfín de referentes que marcaron historia de todas las formas posibles.

Cuando hablamos de argentinidad más bien estamos hablando de identidad. Para que exista una identidad a nivel social tiene que existir algún agente unificador que haga que los habitantes de un territorio cualquiera, se sientan parte de. A pesar de que todos los países tienen un sinfín de motivos para poder sentir esa unión que los identifique, no todos tienen ese ímpetu y necesidad de demostrar de dónde vienen.

Sin ir más lejos no hay nada más parecido a un argentino que un uruguayo por costumbres, idioma, alimentación, zona geográfica en la que habitan, etc. sin embargo unos no se identifican con los otros y viceversa. Para el argentino el uruguayo es lento cansino y vive del pasado, mientras que para el uruguayo el argentino exterioriza todo demasiado y lleva cualquier situación al límite, mediatizándola por mínima que sea.

Ahora poder entender que la crítica innecesaria muchas veces llega desde el dolor por ver como al otro le va mejor, puede ser un buen paso para empezar a entender porque muchas veces actuamos como actuamos desde la impotencia de reconocernos (solo para nuestro interior) inferiores al de al lado y planteamos desde ese lugar una serie de argumentaciones que invalidan el buen momento de quien es mejor o de aquel que nos supera en cualquier ámbito de la vida. 

Para la Argentina mostrarse al mundo como una nación aguerrida es algo de lo más común ya que esto no pasa porque sea un invento de tipo marketinero, sino porque detrás de “ese cuchillo entre los dientes” se esconde una cantidad de falencias de tipo social a la que no le son esquivos como suele suceder en cualquier país de Latinoamérica, donde muchas veces el futbol puede terminar siendo el salvavidas de un montón de personas, desde lo económico en lo referente a los jugadores a lo emocional para el resto de la población, que por un momento cree que lo imposible también puede llegar a ser posible.

Las redes sociales nos han empoderado hacia el odio desmedido a cualquiera que no nos caiga del todo bien por el motivo que sea, y en ese marco es que hemos encontrado un arma que puede lograr mucho más de lo que nos imaginamos cuando estamos detrás de un posteo o una publicación y transmitimos todo lo que pensamos sin filtro alguno. Lo sucedido con el señalamiento mundial que ha sufrido la nación Argentina en el último tiempo, está relacionado más que nada con una incapacidad propia de no poder decodificar sus mensajes desde quien los mira de afuera que con lo que realmente nos pueden representar como país a nivel global.


miércoles, 15 de julio de 2026

¿EXISTE RELACIÓN ENTRE EL FUTBOL Y LA POLÍTICA?

 

Identidad, orgullo, sentido de pertenencia y el cómo nos ven desde afuera, probablemente podrían ser algunos de los conceptos que inevitablemente unen al futbol y a la política. El ser humano esta hecho para sentir y en ese afán de buscar ese algo que le dé un sentido real a su existencia es que se termina embanderando en actividades que terminan oficiando como una especie de religión en donde se encuentra cual es el modelo por seguir, que es lo que realmente nos hace sentir bien o al menos por un momento nos logra dar satisfacción y emoción independientemente de que nuestra realidad circule por un carril absolutamente opuesto al que elegimos acercarnos.

Por otra parte, esta comprobado que todas aquellas actividades que tengan que ver con lo colectivo despiertan más pasión que las que de alguna forma se realizan de forma individual, en este sentido tanto la política como el futbol tienen un punto de conexión más que fuerte, así como también el sentirnos que estamos defendiendo algo cuando empatizamos con una idea, con una forma de ver la realidad o con los colores de un club. Ese sentirnos parte muchas veces puede inclusive cambiar las realidades o los estilos de vida de las personas que lo profesan.

Las pasiones son muy difíciles de explicar para aquellos que no las ejercen. Difícilmente a una persona que no le gusta el futbol se le podría hacer entender lo que se siente al estar en una tribuna alentando al club de tus amores, así como aquel que esta absolutamente desencantado de la política podría enfrascarse en cualquier tipo de discusión que sienta que daña su manera de entender al entorno o “perder el tiempo” con personas que sean reiterativas sobre estas temáticas.

La motivaciones de la pasiones pueden variar infinitamente, pero la forma de sentirlas y de actuar se asemeja mucho y a veces roza extremos que son difíciles de creer.

En el ultimo tiempo el producto futbol a crecido de una forma exponencial al punto que la llegada del Mundial encendió las alarmas en todo el mundo siendo de las ofertas de entretenimiento más consumidas incluso por los niños, desplazando a otras ya establecidas desde hace años. Esto provocó que este deporte expandiera sus fronteras reuniendo a artistas, deportistas de otras disciplinas, comunicadores y por supuesto políticos que aprovechan estas instancias para poder congraciarse con su pueblo al formar parte de este evento. Obviamente el dinero atrae al dinero y es por eso, por lo que estas dos formas de vivir se acercan tanto y hasta a veces se entrelazan para dejar de distinguir que es futbol y que es política, pasando a ser algo que es lo mismo sin serlo, pero sin abandonar la idea de ser dos instituciones distintas que nos mueven ciertas fibras intimas desde lugares diferentes, aunque en el fondo tengan el denominador común que es el de la pasión.

La fuerza popular que puede alcanzar un jugador de futbol puede acercarse mucho a la de un político cuando busca ser elegido en una campaña electoral. Es más, quizás sea más fácil ganar una elección con una estrella del futbol que con un político ya que la gente generalmente los ve con mejores ojos y los siente mas cercanos, al identificarlos como personas comunes y corrientes que simplemente tienen el don de dominar bien la pelota. En tiempos donde todo se politiza y a la vez el futbol es una eterna metáfora de la vida, cada vez nos cuenta más diferenciar que es futbol y que es política.