miércoles, 1 de julio de 2026

LA IMPORTANCIA DE ARGUMENTAR

 

Qué difícil es a veces poder entender las razones o los motivos reales por los que alguien hace algo. Generalmente la lógica propia de cómo nos manejarnos en la vida se sobrepone a las formas en que otros pueden llegar a resolver el mismo problema. El cómo actuamos y porque, sin dudas está muy relacionado con nuestras experiencias de vida y que hicimos previamente para poder afrontar en algún momento una situación similar a la que se nos presenta.

La habilidad de poder explicar los porque es algo que se va perdiendo cada vez más, conforme pasa el tiempo, teniendo en cuenta que para poder exponer algo es muy necesario contar con ciertas herramientas lingüísticas que nos hagan lograr una comunicación asertiva con el entorno. El problema comienza cuando nos damos cuenta de que no tenemos esa capacidad para poder conectar con los demás y tampoco podemos muchas veces exponer las razones más básicas de porque tomamos una decisión u otra o de porque elegimos una opción entre las que se nos presentan, esto cada día se transforma más en una práctica habitual al punto de que muchas veces las nuevas generaciones no entienden de la necesidad de tener que dar una explicación por algo.

Este último punto es bastante peligroso ya que se está perdiendo cada vez más la capacidad  de tener pensamiento crítico con relación a diferentes situaciones que se nos presentan en nuestro día a día, con esto empezamos a sufrir cierta perdida en la capacidad para poder tomar decisiones y a la postre terminamos por conformarnos con ciertas imposiciones de las que en el fondo somos conscientes nos llegan por nuestra falta de capacidad  y resolución en un momento dado, por otro lado siempre es más fácil no tener que complicarse con nada ni tener una postura firme sobre algún tema que les dé a los demás un indicio sobre nuestra forma de pensar. Se ha encontrado en ese estado neutro la mejor manera de transcurrir por la vida sin problemas.

Es realmente alarmante como el humano va perdiendo terreno en el plano del pensamiento y se lo va cediendo a las mismas tecnologías que el invento, cada vez más la comodidad prima por encima de cualquier actividad que nos complejice una situación cotidiana, así como también cada vez elegimos más mostrar una imagen que no necesariamente se coindice con lo que somos puertas adentro de nuestra vida y esto está directamente relacionado con la falta de interés por poder argumentar porque somos como somos o porque nos gusta los que nos gusta.

Algo tan fácil pero tan difícil de manifestar es que para poder explicar algo, primero hay que entenderlo, ahí radica muchas veces la complejización del lograr llegar a una argumentación, por ejemplo, basta con pensar ¿Cuánto de todo lo que consumimos habitualmente lo entendemos lo suficientemente bien como para poder dar una explicación o una reseña al respecto? El bombardeo incesante de información sumado a la cantidad de hiper estímulos que recibimos constantemente nos ha llevado a saber de todo un poco y mucho de nada. Esta realidad ya está más que normalizada por todos aquellos jóvenes pertenecientes a una era digital en la que el conocimiento real está constantemente cuestionado por su fácil acceso y por su falta de apreciación real a simple vista por personas que apuestan a lo inmediato y no lo complejo.


miércoles, 17 de junio de 2026

¿QUIÉN SE ENCARGA DE DARLE PODER AL PODER?

 

Desde el principio de los tiempos la humanidad necesito tener personas que llevaran las voz de mando y que pudieran guiar al resto. Como un acto casi instintivo y por el hecho de ser animales y pertenecer a una manada, habitualmente nos encolumnamos detrás de alguien que entendemos nos puede llevar por el camino adecuado para la supervivencia. Aquello que comenzó como un acto de necesidad e instinto, con el paso del tiempo y la evolución de la especie se empezó a complejizar de formas casi inimaginables al extremo de surgir fuertes conceptos como el del poder y el dominio de unos sobre otros, lo que ha llevado a grandes conflictos a través de la historia.

La pregunta es ¿Quién pone a esas personas en ese lugar? ¿Quién es capaz de validarles su poder? Obviamente lo hacemos nosotros mismos con cada acción que decidimos hacer o no, cada día a sabiendas de que existe esa necesidad de que alguien este al mando y se responsabilice por un cumulo de cosas que nos pasan en nuestra cotidianeidad y que exceden a nuestra capacidad de resolución.

Con el paso del tiempo el hecho de que exista alguien que tenga poder dejo de ser algo de relevancia pasando a ser algo natural y necesario y esa preocupación cambio su lugar. En la actualidad la pregunta es ¿qué es lo que hace con ese poder y cuánto me puede llegar a afectar? A sabiendas de que el orden social es algo de vital importancia para la vida en sociedad, empezaron a tallar otros problemas relacionados con el manejo del poder sobre todo si los planteamientos vienen del lado de cuándo y cómo se utiliza para poder mantener una sociedad en orden.

Los últimos tiempos han marcado casi que a nivel mundial un desencanto generalizado por parte de las masas hacia quienes están al mando o al menos hacia quienes son los encargados de dirigir a las diferentes naciones. Para las nuevas generaciones parece dar lo mismo uno que otro, cuando se repite ese viejo slogan que dice que “igual se van a robar todo” mientras que generaciones anteriores siguen romantizando la idea de que puede llegar alguien que realmente logre cambiar la sociedad e implementar nuevas políticas que transformen a una nación. La respuesta definitiva a esta cuestión es que somos cada uno de nosotros los responsables de las decisiones que se toman o no, en torno a un país que tiene a un sistema democrático como forma de definir su futuro.

Cuando empezamos a hilar fino, en el fondo casi todas las personas buscamos lo mismo, tener paz, salud y poder cubrir nuestras necesidades básicas como vivienda, alimento, vestimenta, etc. Estas acciones solo las podemos lograr si las condiciones externas a nosotros se prestan para que esto suceda. Nadie puede crecer y desarrollarse de la forma correcta en un ambiente o lugar que no sea el propicio para que eso suceda, cuando esto pasa es cuando comenzamos a hablar de marginación y de personas que se encuentran por fuera de un sistema y un orden social.

Podríamos deducir que el poder no es realmente el problema sino a quien se lo damos y como llega hasta el, también es importante entender que siempre el soberano tendrá la potestad de poder sacar y colocar a quien crea conveniente de acuerdo con las necesidades del momento.


miércoles, 10 de junio de 2026

LA NORMALIZACIÓN DE LA LEY DEL MÍNIMO ESFUERZO

 

Todos en algún momento tuvimos una actitud displicente hacia ciertas actividades que no fueran expresamente de nuestro agrado, siendo señalados por esto como personas que no estaban un 100% comprometidas con la causa fuese cual fuese en ese caso. Obviamente en otras épocas, tener este tipo de comportamientos era algo que se tildaba como negativo y llegaba a estigmatizar a esa persona ante el resto, a pesar de que muchas veces quien criticaba tenía la misma forma de moverse en la vida, pero sabiendo siempre que los errores son más fáciles de marcar en el otro.

La actualidad nos recuerda día a día que todo lo que hacemos está marcado por esa tirantez que produce el hecho de no dar de más si no existe nada a cambio, la opción de dar nuestra mejor versión ha quedado totalmente regalada en manos de una nueva forma de vivir que dicta que no hay que dar ni más ni menos que lo necesario, como si estuviéramos guardándonos algo que nadie sabe para qué es ni para cuando, pero que no lo queremos dar a cambio de nada.

La mediocridad paso a ser la bandera insignia de las nuevas generaciones que no encuentran sentido en el esfuerzo y en el compromiso. Con el paso de los años ha quedado tan baja la vara que cualquiera que se esfuerce un poco más que el resto ya logra resaltar en un medio donde intentar ser mejor muchas veces termina siendo hasta mal visto por el entorno que intenta mantener una media que siempre termina estando muy por debajo de las expectativas de cualquiera que forme parte de generaciones anteriores a las que se criaron bajo el cobijo de la tecnología y automatización excesiva de cualquier acción cotidiana. Esto simplemente ha generado una necesidad de dependencia a actores externos que hacen que la vida sea mucho más sencilla y nos ha sacado de un montón de situaciones de sacrificio.

Para que exista un cambio real en la actitud de una persona sin dudas debe estar impulsada por agentes externos a esta, que la motiven a entender que la realidad es de otra forma. Quizás ese sea el punto de inflexión del tema central de este artículo. ¿Qué estamos haciendo las generaciones anteriores para apoyar y empujar a las nuevas a mostrar su mejor versión? Es una pregunta que nos deberíamos de hacer todos los días, ¿cuánto hay en nuestros propios discursos de conformismo y bronca contra la misma realidad a la que se tienen que enfrentar ellos y nos golpea de la misma forma?

Es bueno poder llegar a la conclusión de que no todas las formas en que antes se enfrentaban a los distintos avatares de la vida eran las correctas o al menos son aplicables hoy en día, esto puede llevar a generar cambios en las realidades de como se encaran las nuevas enseñanzas o al menos empezar a aprender que es lo que realmente queremos nosotros para lograr una mejor sociedad. El problema comienza cuando por no exigir terminamos dejando librado al azar el futuro de toda una generación que empieza a normalizar cuestionarse constantemente los motivos de porque tiene que hacer tal o cual tarea, a partir de este cuestionamiento se empiezan a dar cuenta que muy pocas cosas tienen una real relevancia en el día a día ya que somos nosotros mismos quienes le damos sentido a nuestra existencia y no el entorno. Esto nos lleva a entender que, si la realidad que nos toca vivir no es de nuestro agrado, somos los únicos capacitados para poder cambiarla y que empiece a ser algo mas agradable para el futuro que nos toca vivir.


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