miércoles, 17 de junio de 2026

¿QUIÉN SE ENCARGA DE DARLE PODER AL PODER?

 

Desde el principio de los tiempos la humanidad necesito tener personas que llevaran las voz de mando y que pudieran guiar al resto. Como un acto casi instintivo y por el hecho de ser animales y pertenecer a una manada, habitualmente nos encolumnamos detrás de alguien que entendemos nos puede llevar por el camino adecuado para la supervivencia. Aquello que comenzó como un acto de necesidad e instinto, con el paso del tiempo y la evolución de la especie se empezó a complejizar de formas casi inimaginables al extremo de surgir fuertes conceptos como el del poder y el dominio de unos sobre otros, lo que ha llevado a grandes conflictos a través de la historia.

La pregunta es ¿Quién pone a esas personas en ese lugar? ¿Quién es capaz de validarles su poder? Obviamente lo hacemos nosotros mismos con cada acción que decidimos hacer o no, cada día a sabiendas de que existe esa necesidad de que alguien este al mando y se responsabilice por un cumulo de cosas que nos pasan en nuestra cotidianeidad y que exceden a nuestra capacidad de resolución.

Con el paso del tiempo el hecho de que exista alguien que tenga poder dejo de ser algo de relevancia pasando a ser algo natural y necesario y esa preocupación cambio su lugar. En la actualidad la pregunta es ¿qué es lo que hace con ese poder y cuánto me puede llegar a afectar? A sabiendas de que el orden social es algo de vital importancia para la vida en sociedad, empezaron a tallar otros problemas relacionados con el manejo del poder sobre todo si los planteamientos vienen del lado de cuándo y cómo se utiliza para poder mantener una sociedad en orden.

Los últimos tiempos han marcado casi que a nivel mundial un desencanto generalizado por parte de las masas hacia quienes están al mando o al menos hacia quienes son los encargados de dirigir a las diferentes naciones. Para las nuevas generaciones parece dar lo mismo uno que otro, cuando se repite ese viejo slogan que dice que “igual se van a robar todo” mientras que generaciones anteriores siguen romantizando la idea de que puede llegar alguien que realmente logre cambiar la sociedad e implementar nuevas políticas que transformen a una nación. La respuesta definitiva a esta cuestión es que somos cada uno de nosotros los responsables de las decisiones que se toman o no, en torno a un país que tiene a un sistema democrático como forma de definir su futuro.

Cuando empezamos a hilar fino, en el fondo casi todas las personas buscamos lo mismo, tener paz, salud y poder cubrir nuestras necesidades básicas como vivienda, alimento, vestimenta, etc. Estas acciones solo las podemos lograr si las condiciones externas a nosotros se prestan para que esto suceda. Nadie puede crecer y desarrollarse de la forma correcta en un ambiente o lugar que no sea el propicio para que eso suceda, cuando esto pasa es cuando comenzamos a hablar de marginación y de personas que se encuentran por fuera de un sistema y un orden social.

Podríamos deducir que el poder no es realmente el problema sino a quien se lo damos y como llega hasta el, también es importante entender que siempre el soberano tendrá la potestad de poder sacar y colocar a quien crea conveniente de acuerdo con las necesidades del momento.


miércoles, 10 de junio de 2026

LA NORMALIZACIÓN DE LA LEY DEL MÍNIMO ESFUERZO

 

Todos en algún momento tuvimos una actitud displicente hacia ciertas actividades que no fueran expresamente de nuestro agrado, siendo señalados por esto como personas que no estaban un 100% comprometidas con la causa fuese cual fuese en ese caso. Obviamente en otras épocas, tener este tipo de comportamientos era algo que se tildaba como negativo y llegaba a estigmatizar a esa persona ante el resto, a pesar de que muchas veces quien criticaba tenía la misma forma de moverse en la vida, pero sabiendo siempre que los errores son más fáciles de marcar en el otro.

La actualidad nos recuerda día a día que todo lo que hacemos está marcado por esa tirantez que produce el hecho de no dar de más si no existe nada a cambio, la opción de dar nuestra mejor versión ha quedado totalmente regalada en manos de una nueva forma de vivir que dicta que no hay que dar ni más ni menos que lo necesario, como si estuviéramos guardándonos algo que nadie sabe para qué es ni para cuando, pero que no lo queremos dar a cambio de nada.

La mediocridad paso a ser la bandera insignia de las nuevas generaciones que no encuentran sentido en el esfuerzo y en el compromiso. Con el paso de los años ha quedado tan baja la vara que cualquiera que se esfuerce un poco más que el resto ya logra resaltar en un medio donde intentar ser mejor muchas veces termina siendo hasta mal visto por el entorno que intenta mantener una media que siempre termina estando muy por debajo de las expectativas de cualquiera que forme parte de generaciones anteriores a las que se criaron bajo el cobijo de la tecnología y automatización excesiva de cualquier acción cotidiana. Esto simplemente ha generado una necesidad de dependencia a actores externos que hacen que la vida sea mucho más sencilla y nos ha sacado de un montón de situaciones de sacrificio.

Para que exista un cambio real en la actitud de una persona sin dudas debe estar impulsada por agentes externos a esta, que la motiven a entender que la realidad es de otra forma. Quizás ese sea el punto de inflexión del tema central de este artículo. ¿Qué estamos haciendo las generaciones anteriores para apoyar y empujar a las nuevas a mostrar su mejor versión? Es una pregunta que nos deberíamos de hacer todos los días, ¿cuánto hay en nuestros propios discursos de conformismo y bronca contra la misma realidad a la que se tienen que enfrentar ellos y nos golpea de la misma forma?

Es bueno poder llegar a la conclusión de que no todas las formas en que antes se enfrentaban a los distintos avatares de la vida eran las correctas o al menos son aplicables hoy en día, esto puede llevar a generar cambios en las realidades de como se encaran las nuevas enseñanzas o al menos empezar a aprender que es lo que realmente queremos nosotros para lograr una mejor sociedad. El problema comienza cuando por no exigir terminamos dejando librado al azar el futuro de toda una generación que empieza a normalizar cuestionarse constantemente los motivos de porque tiene que hacer tal o cual tarea, a partir de este cuestionamiento se empiezan a dar cuenta que muy pocas cosas tienen una real relevancia en el día a día ya que somos nosotros mismos quienes le damos sentido a nuestra existencia y no el entorno. Esto nos lleva a entender que, si la realidad que nos toca vivir no es de nuestro agrado, somos los únicos capacitados para poder cambiarla y que empiece a ser algo mas agradable para el futuro que nos toca vivir.


lunes, 1 de junio de 2026

DIFERENCIAS ENTRE POLÍTICAS SOCIALES Y POLÍTICAS POPULARES

 

El siglo XXI ha traído consigo un cambio de paradigma en cuanto a las formas en que se pueden apreciar determinados movimientos ideológicos que intentan mediante los mecanismos creados por la democracia, elección tras elección tener la supremacía. Las ideas de la búsqueda de una sociedad más justa como ideal de pensamiento fue totalmente desplazada por aquella que reza cada persona debe ocupar el lugar que le corresponde en relación al mérito que haya obtenido en sus acciones para poder “avanzar” en la vida, logrando con esto una posición bastante más individualista y una especie de desprendimiento de lo colectivo, hecho que genera una fragmentación entre quienes pueden llegar a convivir en un mismo espacio pero que no están ubicados en el mismo escalafón que esta sociedad les marca creando con esto una posición bastante marcada entre el que sí y el que no.

El desgaste que han ido sufriendo los diferentes gobiernos en Latinoamérica han hecho que cada acción que se quiera aplicar se entienda que viene solapada buscando ocultar una mala intención por parte de quien quiere aplicarla, el desencantamiento de las diferentes poblaciones con los gobiernos de turno ha hecho que lo único que le interese a la gente sea el bienestar personal más allá de cualquier realidad colectiva que busque anteponerse a esto. De esta forma todos aquellos que buscan acercarse al poder encuentran en los menos favorecidos de la sociedad un camino para poder catapultar sus metas, a través del convencimiento de estos y la promesa de intentar cambiar sus vidas invirtiendo el futuro capital del que van a disponer llegado el momento que les toque abrazar el poder. A esto se lo conoce comúnmente como políticas populares o populismo.

El populismo es el arte de poder gritarle a la tribuna lo que quiere escuchar y poder ser lo suficientemente convincente para que la devolución sea una arenga y no un abucheo, de esta forma y a través de pequeñas acciones pagadas por el Estado, ese grupo de personas va a encontrar ciertos beneficios que generaran a posteriori una afinidad con aquel grupo político que se encargue de llevar adelante esta propuesta. Muchos creen que esta es la forma en que los gobiernos de izquierda han llegado al poder en los diferentes países latinoamericanos con políticas que intentaron ser sociales pero que vistas a la distancia terminaron siendo populistas.

Cuando hablamos de políticas sociales nos referimos a acciones que pueda tomar un gobierno para favorecer al grueso de la población y con esto lograr que determinados sectores se puedan impulsar generando un mejor bienestar para todos los habitantes de un territorio. Ciertos puntos siempre son los más críticos en este sentido, como las primeras infancias, los estudiantes o las personas de la tercera edad. Obviamente a nivel de impacto en la población estas medidas muchas veces son casi invisibles ya que requieren de una inversión económica que no va a tener un retorno directo para el Estado por este motivo en los gobierno donde se pone lo económico por encima de lo social se le da muy poca importancia a estas realidades que pasan a un segundo plano.

Los gobiernos de izquierda han buscado demostrar que ellos si tienen la capacidad de poder priorizar lo social entrando en un espiral muy confuso donde se mezclan las políticas populistas que buscan arrimar agua para su molino con las que realmente pueden llegar a cambiar la historia de muchas personas. Es muy difícil de creer que las personas que están en situaciones económicas complejas van a tener la capacidad de poder pensar en un bienestar general que vaya más allá de sus propios ombligos, ahí ha estado la falla más grande de todo este sistema, el ayudar sin pedir nada a cambio se transformó en un bola con cadena con la que un Estado debe de cargar y arrastrar. 

Hoy en día hemos llegado al punto en que se ha empezado a estigmatizar la idea de brindar ayuda al que más lo necesita ya que las políticas sociales nunca terminan ser del todo claras y en el medio de esta realidad está implicado el capital que se recauda de una población que conforme pasa el tiempo se ha vuelto más escéptica a la idea de ayudar al otro. El problema es muy complejo de entender porque viene de mucho más atrás de lo que estamos viendo y tiene que ver con un sistema que esta instaurado en donde los pobres son una molestia y nadie los quiere cerca, para este problema la solución más fácil es crearles un “plan social” y dejarlos en las periferias con el acceso mínimo a cualquier servicio. El problema es cada vez son más y al final terminaron por invadir aquellos espacios donde no eran bienvenidos.

 


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