viernes, 17 de abril de 2026

LO QUE NO SE RESUELVE SE REPITE


Existe una tendencia casi que inconsciente del ser humano a manejarse en la vida mediante la imitación de otras acciones que vio o que vivió previamente. Más de una vez hemos escuchado esa comparación bastante odiosa con referencia a los hijos y los padres, buscando ese parecido en lo físico, los gestos, la forma de hablar o la de moverse en la vida. El problema surge cuando existen ciertas situaciones que no son del todo positivas y que han marcado a la persona en cuestión por alguna experiencia. Muchas veces y con el paso de los años terminamos dándonos cuenta de que repetimos la historia en varias de esas acciones y desde nuestro inconsciente, por más que fue algo que en algún momento intentamos que no fuera así.

La utilización de la palabra y el lenguaje es una de las herramientas más poderosas que podemos llegar a tener los humanos y que nos logra diferenciar de cualquier especie. Una palabra bien aplicada, puede lograr evitar una mala acción que nos termine condicionando el resto de nuestras vidas. Ahí está la importancia de poder expresar lo que uno realmente siente, ya que en muchas situaciones se vuelve relevante y puede lograr destrabar cualquier tipo de conflicto, el problema surge cuando no tenemos las herramientas necesarias para poder hacerlo a través de la palabra. En un mundo donde cada día se busca más el poder de síntesis, se va perdiendo de a poco la capacidad de muchos de hacerse entender ante el resto.

Todos de alguna forma cargamos sobre nuestras espaldas con el legado de nuestros antecesores que para bien o para mal es la materia prima con que debemos escribir nuestra verdadera historia, sabiendo que existen ciertos sucesos que de alguna forma nos complejizan la tarea de ser como realmente queremos y que a pesar de que no sean las realidades que más nos enorgullezcan formaron parte de nuestra vida y de la historia del entorno más cercano.

Nadie dijo que sanar sea algo fácil, tampoco lograr ser consciente de aquello que está mal y a la vez normalizado en nuestra cotidianeidad es algo simple de detectar, para poder a raíz de esto lograr cambiar el rumbo que puede parecer prestablecido. Increíblemente y para nuestra desgracia es más fácil poder heredar comportamientos negativos o realidades adversas que lo contrario. Son pocas aquellas personas que arrancan su vida con un futuro resuelto y no con la dificultad de tener que enfrentar el día a día con historias particulares en su familia que pueden llegar a tener algún tipo de afectación en el presente.

Para poder resolver algo hay que lograr entenderlo y quizás ese sea el camino más difícil que se nos presenta en nuestras vidas comprender los porque que nos rodean e intentar mirar más allá pudiendo entender que muchas veces elegimos cargarnos ciertas mochilas que en definitiva no tenemos ni porque subirlas al hombro.

martes, 7 de abril de 2026

POBRE MATA POBRE

 

Es un concepto bastante trillado el del sistema social manejado por pocas personas que tienen realmente el poder y que son las que hacen que muchos otros tengan que sobrevivir en el día a día para poder llevar el pan a la mesa, independientemente de cómo sea que lo consigan. Los últimos años y si excepción del lugar al que se pertenezca, han sido de una escalada de violencia sin precedentes en la que la valoración de la vida ha pasado a un segundo plano en pos de la obtención de lo que los humanos entendemos como “riqueza” que está directamente relacionado con bienes de tipo material.

 La creación de estos bienes y la obtención de ellos a través de una moneda de intercambio fue ideado desde su concepción con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas, pero este sistema fue generando con el paso del tiempo la necesidad de consumo por parte de la sociedad, logrando con esto una especie de calesita de la que es imposible de escapar cualquier persona que forme parte de un país en donde exista un mínimo desarrollo social y este regido por las reglas que impone el mercado.

Ante esta realidad empieza a existir cada vez más una porción de la sociedad que está absolutamente por fuera de toda capacidad de consumo y que no logra integrarse de forma alguna al resto, en un constante acto de marginación que logra sacar de ellos lo peor formando una mezcla de impotencia y resentimiento que lleva en varias ocasiones a acciones impensadas que pueden determinar la vida de otros seres que no tienen más culpa que la de haber llevado una vida diferente.

El problema es muy profundo y no tiene una única solución, la educación desde la primera infancia y el mantener al joven más adelante inserto dentro del sistema educativo puede ser una de ellas, mejorar las opciones para poder acceder a un trabajo por parte de aquellos que apenas cumplen la mayoría seria otra, así como un sinfín de opciones de mejoras que vemos todos en el día a día. Lamentablemente las formas y las soluciones solamente las puede dirigir el Estado que en lo que va del siglo XXI ha estado bastante omiso ante esta realidad.

El resultado termina siendo el más triste de todos y es que el pobre termina matando al pobre para sacarle lo poco que tiene, por lo que volviendo a la premisa inicial al final si parece ser que existe un sistema de unos pocos a los que esta realidad nos les llega mientras más abajo existe una lucha social sanguinaria por poder sobrevivir en un día a día que pone cada vez más en jaque la seguridad y la integridad de la población.

El aumento en las medidas de seguridad es de las opciones más votadas por la gente, pero en algún punto más represión no asegura que la realidad de fondo pueda llegar a cambiar en algún momento, sino que termina siendo un parche que a la larga termina generando más violencia, resentimiento y marginación por parte del oprimido.


lunes, 16 de marzo de 2026

LA ALEGORÍA DE LA CAVERNA ESTA CADA VEZ MAS VIGENTE

 

Velocidad y veracidad son dos palabras que suenan bastante parecido pero que no necesariamente coexisten todo el tiempo. La actualidad nos llega con un bombardeo constante de noticias y de situaciones que se nos plantean como reales buscando formar parte de nuestra vida o al menos lograr generar algo en nosotros que vaya más allá de una simple lectura o la reproducción de un video. La pregunta es ¿Cuánto de todo lo que consumimos lo colocamos en el plano de la duda, cuestionándonos si realmente sucedió y cuanto lo damos por hecho sin muchas veces llegar a titubear un segundo?

La alegoría de las cavernas de Sócrates intentaba demostrar algo similar, como un conjunto de personas podían permanecer adormecidas ante diferentes estímulos planificados por otros, pero que funcionaban a la perfección para que la mayoría no pusiera en duda un segundo aquello que era asumido como real, de esta manera esas situaciones resultaban comunes de tanto tenerlas enfrente.

El bombardeo constante de información y contenido no hace más que generar eso, no sabemos que es real o no, pero tampoco tenemos mucho tiempo para poder detenernos a razonarlo ya que la maquina no para avanzar hacia nosotros con más situaciones o noticias que nos mantienen en constante estado de alerta.

Siempre se ha dicho que existen algunas personas que le sirven que otras no piensen o al menos no tengan el hábito de cuestionarse la realidad. Quizás haya algo de cierto en eso, pero también es verdad que cualquier persona por si sola puede intentar entender mejor cuál es su situación en el mundo, el problema es que este ejercicio requiere un esfuerzo extra al que se tiene habitualmente y sobre todo poder destruir o derrumbar ordenamientos internos que están perfectamente estructurados gracias a la vorágine por la cual debemos atravesar día a día.

El propio humano se fue encerrando en un mecanismo del cual le es muy difícil poder escapar. Poder pensar, discernir, informarse, estudiar, sacar conclusiones lleva tiempo y tiempo es lo que nos falta, la inversión de los roles de lo que realmente es importante en la vida nos llevó a volvernos rehenes del cumplimiento de ciertos mandatos que nos hacen ser lo que somos ante los ojos de los demás.

La gran duda es el poder saber hasta qué punto nos importa realmente lo que es verdad y lo que no, lamentablemente parece ser que cada vez nos importa menos, partiendo de esta premisa entramos en una lógica bastante macabra del vale todo, que se puede volver hasta peligrosa si se piensa fríamente. La normalización de seres con falta de pensamiento crítico es una de las peores pandemias que están sufriendo las sociedades en la actualidad, pero es tan invisible como silenciosa, hecho que favoreces su avance de manera sostenida en el tiempo.

Las formas de comunicar tienen cada vez mayor incidencia en la sociedad, por estas épocas podemos darnos cuenta de que es más importante la forma que el contenido, esto se podría interpretar de la siguiente manera, “me interesa más como lo digas que lo que realmente estes diciendo” la necesidad de la velocidad favorece al impacto y no a lo que trae consigo, de esta manera se le da más atención a la cantidad y no a la calidad.


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