Si bien es de los países más complejos de entender para el resto del mundo, es uno de los que cuenta con una gran identidad propia que los diferencia del resto, por un montón de actitudes que son propias de las personas que habitan en ese territorio o que alguna vez al menos supieron vivir ahí. El mote de engreídos y de que son más que el resto lo han aprendido a hacer valer en diferentes disciplinas como el deporte o la música, pero también le han sabido dar a estas un sinfín de referentes que marcaron historia de todas las formas posibles.
Cuando hablamos de argentinidad más bien estamos hablando de identidad. Para que exista una identidad a nivel social tiene que existir algún agente unificador que haga que los habitantes de un territorio cualquiera, se sientan parte de. A pesar de que todos los países tienen un sinfín de motivos para poder sentir esa unión que los identifique, no todos tienen ese ímpetu y necesidad de demostrar de dónde vienen.
Sin ir más lejos no hay nada más parecido a un argentino que un uruguayo por costumbres, idioma, alimentación, zona geográfica en la que habitan, etc. sin embargo unos no se identifican con los otros y viceversa. Para el argentino el uruguayo es lento cansino y vive del pasado, mientras que para el uruguayo el argentino exterioriza todo demasiado y lleva cualquier situación al límite, mediatizándola por mínima que sea.
Para la Argentina mostrarse al mundo como una nación aguerrida es algo de lo más común ya que esto no pasa porque sea un invento de tipo marketinero, sino porque detrás de “ese cuchillo entre los dientes” se esconde una cantidad de falencias de tipo social a la que no le son esquivos como suele suceder en cualquier país de Latinoamérica, donde muchas veces el futbol puede terminar siendo el salvavidas de un montón de personas, desde lo económico en lo referente a los jugadores a lo emocional para el resto de la población, que por un momento cree que lo imposible también puede llegar a ser posible.
Las redes sociales nos han empoderado hacia el odio desmedido a cualquiera que no nos caiga del todo bien por el motivo que sea, y en ese marco es que hemos encontrado un arma que puede lograr mucho más de lo que nos imaginamos cuando estamos detrás de un posteo o una publicación y transmitimos todo lo que pensamos sin filtro alguno. Lo sucedido con el señalamiento mundial que ha sufrido la nación Argentina en el último tiempo, está relacionado más que nada con una incapacidad propia de no poder decodificar sus mensajes desde quien los mira de afuera que con lo que realmente nos pueden representar como país a nivel global.





