jueves, 26 de febrero de 2026

¿POR QUÉ TERMINAMOS SIENDO PADRES DE NUESTROS PADRES?

 

Si tuviéramos que darle o asignarle una forma al ciclo de la vida sin duda sería el de un círculo ya que en un acto por demás constante los extremos se vuelven a tocar una y otra vez y casi que sin quererlo las historias se repiten sin cesar cambiando a sus protagonistas, pero manteniendo la esencia de los hechos. La dependencia que vivimos al inicio de nuestras vidas se repite años más tarde cuando ya estamos casi en el fin del camino. Pasamos por ser hijos, padres, abuelos y casi que al final volvemos a tener la necesidad de sentirnos cuidados como cuando todo comenzó.

El problema radica en que muchas veces los hijos no están preparados para poder hacerse cargo de sus padres. Si bien hay historias de todo tipo podríamos tomar de eje central las más comunes y simples de la vida para poder hacer de estas una especie de análisis de situación que nos enmarca en la realidad de las grandes dificultades que tenemos las nuevas generaciones para hacer primar las relaciones afectivas por encima del individualismo y del productivismo constate al que nos arrastra el sistema en el cual nos encontramos inmersos.

Desde el momento en que decidimos ponerle precio a nuestro tiempo todo lo que no nos genere algún tipo de ganancia, pasa a ser una complicación o un estorbo en nuestro camino, dentro de esta realidad las relaciones afectivas viven en un estado de tensión constante con la división diaria de compromisos a cumplir en la vida de cualquier persona.

Esta más que claro que para todo esto no hay ningún tipo de manual y etapa tras etapa vamos intentando hacer lo mejor que podemos frente a las realidades que nos tocan asumir a pesar de que estas sean muchas veces adversas en cuanto a lo que deseamos o esperamos que nos suceda, teniendo en cuenta esto, la mayoría de las veces nos sucede que del ideal imaginado ante una realidad nunca llega a pasar y lo que termina sucediendo es diametralmente opuesto a lo que creíamos que podía llegar a ser, ante esto nos toca terminar reinventarnos todo el tiempo.

Es muy difícil poder entender porque el final se asemeja tanto con el principio, pero en el camino logramos darnos cuenta de que nuestro deber con aquellos que nos anteceden es de vital importancia para que puedan llegar con la mayor dignidad posible a transitar los últimos momentos de su vida, quizás sea por aquello de tratar al otro como quisiéramos que lo hicieran con nosotros o vaya a saber uno porque, pero llega un momento de la vida en el que tomamos un rol más de protectores que de protegidos.

Cuesta a veces compararnos con otras especies e intentar concebir porque los humanos somos tan dependientes durante toda nuestra vida, es cierto que, en diferentes aspectos y formas, pero siempre en algún punto necesitamos del otro para poder salir adelante, en el marco de esa realidad es que sin darnos cuenta vamos construyendo una forma de vivir en la que necesitamos tanto del otro como ese otro necesita de nosotros para poder existir.


lunes, 9 de febrero de 2026

LA SOCIEDAD SE DIVIDE EN CARNAVAL

 

 El carnaval en Uruguay es una de las épocas más polémicas del año en la que brotan a flor de piel las discrepancias entre los que piensan y sobre todo los que votan diferente, para los de derecha desde hace ya un tiempo el festejo en sí y más que nada la murga se volvió un marcado movimiento ideológico de izquierda que busca a través de sus letras adoctrinar a una masa de ciudadanos cautivos por los movimientos de la fuerza política Frente Amplio. Mientras que para la izquierda y sobre todo para los murguistas la derecha tiene derecho a expresarse y entienden que si quieren decir algo lo pueden hacer por la vía que entiendan pertinente acotando que la esencia de esa categoría artística es la protesta acompañada de la ironía, buscando con esto decir lo que “el pueblo” opina.

En medio de toda esta discusión eterna, se desarrolla el carnaval más largo del mundo, si bien en todo el territorio no se festeja de la misma manera, en Montevideo se vive con una pasión que lleva a desatar constantemente situaciones polémicas inclusive entre los propios actores de este movimiento que muchas veces no logran ponerse de acuerdo.

Los últimos años han marcado una especie de desgaste de lo popular, todo aquello que genere atracción en las clases más bajas de la sociedad, termina siendo carne de cañón para los que miran de afuera esta realidad, dentro de esa generalización entra el carnaval y con él, todos los movimientos artísticos que participan de esta fiesta. No quiere decir que antes no se le criticara, pero, la falta de tolerancia de la actualidad cada vez brechas más ondas en los gustos de la sociedad.

Como en tantos otros aspectos de la vida parece ser que todo lo que no nos identifica está mal y habría que exterminarlo, el espacio que le dejamos a las expresiones que no nos representan es cada vez menor, la protección que nos brinda la burbuja social de la cual formamos parte nos mantiene alejados de todo aquello que nos puede llegar a cuestionar y a interpelar sobre las cosas que no creemos correctas y es en ese marco de liviandad social en el cual elegimos movernos que obviamente nos resulta mucho más cómodo para poder desenvolvernos en nuestro día a día.

A veces es difícil poder justificar la idea de que todos tienen la posibilidad y la capacidad de poder hacer algo, cuando en realidad no es así. Culturalmente la historia ha marcado y lo seguirá haciendo que ciertas expresiones artísticas pertenecen a un estrato social y otras tantas pertenecen a otro. El cambio de esta realidad no lo podría hacer otro actor que no sea el público, pero para esto se deberían de lograr cambiar la cabeza las nuevas generaciones para que no sigan repitiendo la misma estupidez de sus antecesores.

Lo que quizás si cambie de aquí a algunas décadas es la falta de llegada que tienen las tradiciones antiguas de nuestro país hacia las nuevas generaciones que ya vienen casi que de fabrica con el chip puesto que lo de afuera siempre es mejor que lo de acá. Es en ese punto que la realidad puede tener un giro de tuerca inesperado para lograr entender los antiguos costumbrismos en manos de aquellos que no los sientan como tales.


martes, 27 de enero de 2026

A MAYOR CONEXIÓN MENOR TOLERANCIA

 

El aumento en la velocidad en la conectividad comunicacional es directamente proporcional a la disminución en cuanto a la tolerancia de espera de una respuesta por parte del emisor hacia el receptor. Esa podría ser la premisa y punto de partida de una idea que cada vez cobra mayor fuerza en el plano de lo cotidiano y es la de que cada vez se nos hace más difícil tener que esperar por una respuesta cuando sabemos que nuestro mensaje tarda milésimas de segundos en llegar a quien se lo queremos entregar.

A pesar de haber avanzado la tecnología de forma casi impensada, el ser humano sigue teniendo determinados tiempos en los que su capacidad le permite poder procesar una idea o al menos lograr desarrollar una respuesta ante un estímulo, cualquiera sea. Esta realidad ha generado diversos problemas y tenciones en diferentes relaciones en las que la tecnología tuvo que aplicar ciertas opciones que le permitan al emisor tener algo de incertidumbre acerca de si su recado fue leído o escuchado por parte del receptor, de esta manera se le abre una ventana de tiempo aquel que no tiene definida aun una respuesta.

La accesibilidad y la inmediatez, genera por defecto control y es en ese punto en donde comienzan las situaciones complejas dentro de la convivencia. Es muy difícil poderle explicar a un niño que en otras épocas cualquier acción comunicacional que se quisiera realizar podía llegar a demorar días y hasta meses. Indudablemente esa realidad marcaba que las personas ante esta situación, que era de lo más normal tuvieran que desarrollar otros valores que hoy en día han quedado en desuso como el de ser paciente y poder mantenerse pendientes ante algo que hoy nos puede resultar tan volátil como la contestación de un mail que en otros tiempos podría llegar a asemejarse al arribo de la correspondencia y el final de la espera, ante una carta esperada.

Hoy por hoy todo tiene que ser rápido y los resultado tienen que estar a la vista del resto ¿cuál es la intención de la persona que publica una historia en una red social? Claramente es que su entorno se entere en donde y con quien estuvo en un momento puntual y en un lugar dado, para que a raíz de eso la puedan alagar por dicho acto, generando con esta acción cierto estatus social que la posiciona dentro de un rango en donde se quiere colocar o al menos poder dar la impresión de eso ya que muchas veces las apariencias suelen engañar.

La volatilidad es la esencia de este presente que no intenta bajo ningún concepto buscar la perdurabilidad en ningún aspecto, en resonancia con esto, los hechos comunicativos conviven en esa misma sintonía, intentando pasar de la forma más rápida posible para poder darle lugar a otra instancia, por tal motivo es de vital importancia que exista una absurda aceleración en cualquier interacción que tengamos con quien sea, buscando con esto ganar tiempo que posiblemente después no vamos a saber como utilizarlo o al menos en que gastarlo. Nos esta pasando cada vez mas que le estamos quitando espacio a situaciones importante o que pueden tener cierta relevancia en nuestra vida para dárselas a otras que son absolutamente superfluas.

 


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