En
épocas donde cada uno defiende lo que piensa a capa y espada, muchas veces sin
escuchar al de al lado, sumado al nuevo fenómeno de las Fake News,esmuy
difícil pensaren ¿cómo podemos hacer para poder diferenciar que es
verdad y que no? Si todos creen que tienen razón, es claro que en definitiva
nadie la tiene o al menos lo que expone cada parte no es del todo cierto.
No
es ningún descubrimiento el decir que vivimos en una sociedad que está cada vez
más particionada y con altos niveles de marginación en fracciones de minorías
que no logran acceder a los derechos que todos deberíamos tener o al menos que
podríamos considerar básicos. Quizás esta pueda ser una de las tantas causas de
esa actitud constante de no escuchar o debatir con aquel que piensa diferente,
pero desde un lugar de trinchera y no de intercambio de opiniones.
La
actualidad también se ha encargado de mostrarnos que todas las teorías
existentes y probadas pueden ser rebatidas rápidamente por cualquiera que
quiera intentar derrocarlas por diferentes motivos como por ejemplo que no le
guste o le sirva del todo que existan ciertas “verdades” que de una forma u
otra incomoden, aunque tiempo atrás ya hayan sido comprobadas y hasta aceptadas
por la sociedad.
¿Qué
es lo que hace que nos podamos adecuar con firmeza a una realidad si ponerla en
tela de juicio constantemente? Es una pregunta muy difícil de contestar y cada
día resulta más complejo hacerlo ya que aquellas estructuras sociales que de
alguna forma nos indicaban lo que “debíamos pensar” o “lo que estaba bien y mal”
se han ido destruyendo, dándole paso a una nueva realidad en la que cada uno
puede tener la libertad de entender la situación en la que está inmerso desde
su propio punto de vista sin necesidad de tener que consultar a nadie. Algo
totalmente novedoso hasta el momento.
Las
antiguas generaciones tenían una agenda marcada por instituciones de “cierta
confiabilidad” que lograban estampar la novedad de lo cotidiano como medios de
comunicación o diferentes agrupaciones políticas que lograban demostrar cual
era el mejor camino por seguir y con esto asegurar de que todo funcionaria en
armonía, solo había que saber detrás de donde enmarcarse para poder avanzar y
confiar en quienes dominaban el sistema.
La
accesibilidad en las comunicaciones a casi todo generó que cualquier persona
pueda estar al mismo nivel de un medio de comunicación transformando la
realidad en un desorden orquestado por aquellos que en definitiva dominan el
mercado y muchas veces les sirve que lo caótico tome las riendas de la realidad.
Si
todos vemos sobre algo, diferentes enfoques y los pregonamos como verdaderos
por sobre la opinión de los demás al mismo tiempo de que le estamos dando
validez a nuestra creencia la estamos destruyendo ya que no encuentra una
contra cara que la valide como tal. Para que exista una afirmación sobre algo
debe de existir una negación que lleve la idea inicial al punto que se quiere. También
este es un buen punto de partida para poder reflexionar que valor le estamos
dando hoy en día a la realidad, es decir ¿cuántas de aquellas cosas que
consumimos a diario realmente nos importa si son verdad o no?
Es vocalista y compositor
de “la Marmita” una de las bandas de rock uruguayo que, si bien lleva varios
años en la escena, ha encontrado su punto mas alto en los últimos tiempos,
generando diferentes producciones con grandes artistas del cancionero nacional,
demostrando que la renovación en la música uruguaya está presente. En esta
oportunidad paso por Periodismo en tus Manos Diego Etchemendy.
¿Cómo nace el proyecto “La Marmita”?
La
Marmita nace como muchas bandas…. Éramos un grupo de amigos que en ese momento
teníamos 20 años tocábamos o intentábamos tocar un instrumento y sencillamente
un día nos juntamos a ensayar con la intención de armar una banda. Eso fue en
el año 2002, el Uruguay estaba en medio de una de las crisis económicas más
grande de los últimos tiempos, no había laburo y el que lo tenía estaba en una
situación de precariedad laboral constante, no había plata, no había mucha
esperanza y la salida para muchos gurises era irse del país. El espacio de
juntarse a tocar más allá de lo musical era como un refugio para sobrevivir a
muchas cosas que veíamos que pasaban. En medio de todo eso la banda estuvo
activa y tocando mucho desde el 2002 hasta el año 2007 ahí tenemos una pausa
hasta el año 2010, yo soy el único que se mantiene de la formación original del
año 2002. Esta nueva etapa a partir del 2010 es muy distinta y la banda logra
concretar objetivos como el de poder por ejemplo grabar en todos estos años 3
discos…
¿Cuál es el proceso habitual para que una composición
vea la luz?
Mis
procesos de composición han ido cambiando, cuando era adolescente y motivado
por una profesora de literatura del liceo me anime a escribir, escribía
distintos tipos de textos, cuentos y poesías intentaba encontrar en que me
sentía más cómodo. En esa época también empecé a tocar la guitarra y me di
cuenta de que algunos de esos textos los podía musicalizar. Muchos años
funcione así, textos que después musicalizaba, eso fue mutando y hoy todo lo
que escribo está pensado para ser una canción, solo escribo canciones y la
música nace casi al mismo tiempo que las primeras palabras que escribo. Antes,
esas canciones ya terminadas las llevaba a los ensayos y yo las tocaba solo con
una guitarra acústica para toda la banda, de apoco cada músico desde su
instrumento aportaba lo que entendía era necesario. Hoy trabajo con un programa
de grabación donde puedo maquetear la canción y puedo entregar una idea más
terminada de como quiero que suene cada instrumento. Pero eso es solo la
presentación, después cada uno vuelve a trabajar y a aporta desde su
instrumento, a veces el resultado final queda cerca de la maqueta original,
otras veces la canción se modifica por completo.
¿Qué implicancia tienen las diferentes
realidades por las que atravesamos como sociedad a la hora de crear?
Yo
creo que tiene mucha implicancia la realidad en la creación, puede ser que
quizás logres aislarte de todo lo que pasa en la sociedad para que no te
influya, pero es difícil. También pasa que hay realidades que como sociedad a
algunos le pega más que a otros, la desigualdad, la falta de oportunidades y la
violencia generalmente les dejan a las personas que viven constantemente en esa
realidad un margen para moverse mínimo, donde sencillamente lo que les queda
por delante es intentar tratar de sobrevivir. El creador puede estar o no
inserto en esa realidad, lo importante para mí es ver que hace con eso, de qué
lado decide ponerse ante esas situaciones.
¿Crees que la política y las producciones
artísticas tienen algún punto en común?
Todo
es política, decir que no te interesa la política es una postura política, creo
que uno de los puntos en común es la posibilidad de llegar a la gente, después
lo que uno hace con eso, en que lo aprovecha, eso ya es otro historia…
La banda a presentado diferentes canciones
mostrando que se sienten cómodos dentro de varios estilos ¿Cuáles crees que son
las principales influencias a nivel musical de todos los integrantes?
Hoy
La Marmita tiene 7 integrantes, con un rango de edad que va desde los 25 a casi
los 48 años, las influencias que hay son muchas, creo que hay algunas en común
que tienen que ver con la música popular uruguaya, y ahí entra el rock, el
candombe, la murga y el folclore entre otros ritmos. Creo que ahí tenemos
muchos puntos en común todos, respetamos mucho el trabajo y el camino que
vienen realizando muchos músicos en este país más allá de su género. Después
las influencias individuales varían muchas veces por temas generacionales,
tratamos de actualizarnos, de saber que está pasando en la música acá y afuera
también.
¿Qué opinión tenes del
rock uruguayo del siglo XXI?
El
rock en Uruguay tiene como dos puntos muy altos, uno es a la salida de la
dictadura en los años 80 y el segundo que se generó alrededor de la crisis del
año 2002. Yo me siento identificado por un tema generacional con el que surgió
allá por el 2002, ese rock fue una trinchera de resistencia para los que
veíamos que el Uruguay se venía abajo en esos años y también un sonido que
musicalizo la salida de esa crisis. Después por muchas razones no se pudo
mantener ni la masividad ni la cantidad de público que acompañaba y se
movilizaba para escuchar rock en esos años. Hoy lo que veo es que a pesar de la
poca pelota que le dan al rock los grandes medios de difusión, de que a pesar
de que la música de moda, o lo que escucha la mayoría de la gente no es rock
uruguayo sin embargo hay muchísimas bandas tocando, ensayando o juntándose. Vas
a tratar de conseguir una hora en la sala de ensayo y siempre hay gente,
entonces indudablemente el rock sigue siendo un sobreviviente a las modas, a
las crisis a lo que sea. Creo además que hoy tenemos en el Uruguay a tres de
las mejores bandas del rock latinoamericano de la actualidad: NTVG, El cuarteto
y la Vela, por lo que creo que el rock uruguayo hace años que es un referente
por estos lados de América.
¿Qué porcentaje tiene
para vos de relevancia la letra y que porcentaje tiene la melodía a la hora de
componer?
Para
mí la letra es importantísima, pero es algo personal, es algo que me gusta
mucho disfrutar de una canción con una buena letra. Ahora… si nos ponemos a
mirar las estadísticas creo que una buena letra con una mala melodía no camina
mucho sin embargo… una letra horrible con una buena melodía puede llegar a ser
un hit mundial así que ojo jajajajajajaja. Saquen ustedes sus propias
conclusiones.
¿Crees en el rock como
una actitud de vida?
Si,
para mí el rock es una actitud de vida, no es una pose, no es una campera de
cuero y no es el reviente. Es una actitud de disconformidad con lo que está
establecido en esta sociedad, es las ganas de querer cambiar las cosas. El que
crea que esta sociedad no necesita ser cambiada discúlpenme, pero no tiene
rock.
¿Qué opinión te merece la
aplicación de nuevas tecnologías como la Inteligencia Artificial a diferentes
producciones artísticas?
Las
nuevas tecnologías están en la música hace muchísimo, los programas de
grabación que hoy cualquiera puede tener en su computadora o descargar en su
celular gratis genero la posibilidad de que muchos pudieran a acceder a grabar
discos cosa que antes solo algunos podían pagar. Estos programas tienen por
ejemplo emuladores de equipos de guitarra que valen muchísimo y que te dan la
chance que vos enchufes la guitarra a la computadora y puedas grabarlos como si
los tuvieras físicamente en tu cuarto. Se podrán imaginar que al dueño de la
fábrica de equipos de guitarra no le gustó mucho el avance tecnológico cuando
estos emuladores surgieron, sin embargo, hoy muchos de estos fabricantes han
hecho arreglos comerciales con los programas para que sigan estando y
mejorándolos. La situación ahora es que la IA escribe músicas y letras para
canciones y después las musicaliza con una banda. La verdad no tengo muy claro
que puede llegar a pasar con todo eso, uno lo mira como creador y da un poco de
escalofríos…
En tiempos de inclusión
¿crees que la introducción de este concepto a nivel social ha servido para
generar una sociedad con mayor igualdad o por el contrario tenemos la necesidad
de estar cada vez más encasillados?
El
Uruguay siempre ha estado adelantado en la agenda de derechos, sin embargo, a
veces creo que todavía falta mucha concientización sobre algunos temas, que por
más que existan leyes o proyectos que se impulsan, a una parte importante de la
sociedad le cuesta digerirlos. Los niveles de desigualdad siguen siendo
tremendos por más que es indudable que tuvimos avances, pero todavía falta
muchísimo para lograr construir una sociedad donde la inclusión y la justicia
social realmente sean reales.
Todos los días nos toca
presenciar en diferentes ámbitos de nuestra vida situación que de alguna forma
u otra están relacionadas con el machismo, muchas de ellas lamentablemente
están sistematizadas y las adoptamos como “normales” al punto de que cuando
alguien se contrapone a lo ya laudado, lo primero que se nos viene a la cabeza
es pensar en el feminismo entendiéndolo como todo aquello que se opone a
comportamientos habituales de nuestro diario vivir.
El problema se ahonda aún más
cuando suceden situaciones de violencia derivadas del rechazo de una mujer
hacia un hombre por el motivo que sea. La pregunta es ¿Cómo se le hace entender
a una persona que ninguna otra puede ser propiedad privada por más que así lo
entienda esta? ¿Cómo podemos cambiar a nivel social para que las nuevas
generaciones abandonen la idea de que el hombre tiene un rol más representativo
en la sociedad que la mujer? ¿Cómo lograr entender a la mujer no como frágil
sino como poseedora de otras tantas cualidades?
La destrucción de familias
enteras por mentes enfermas que no hacen más que pensar en sí mismos y en el
daño que les produce en su ego el rechazo parece ser moneda corriente en los
últimos tiempos, la independización del género femenino con relación al
masculino se viene dando en una lucha bastante sangrienta que no para de
cobrarse vidas de personas inocentes que poco tienen que ver con todo este
pensamiento enfermizo.
Existen muy pocas especies en la
naturaleza que atenten contra sí mismos y sobre todo contra su familia, ¿cómo
puede primar el orgullo propio por sobre la vida de hijos o de una persona que
alguna vez fue amada? ¿Cuánto de machismo existe en un comportamiento soberbio
de este tipo? Es difícil de saber si esto siempre fue así o si ahora tenemos más
facilidad de enterarnos de todo, pero de lo que si no podemos tener duda es que
a sabiendas de todo lo que como especie hemos hecho mal, deberíamos de intentar
empezar a corregir esas realidades, los cambios generacionales nos pueden
ayudar a que esto suceda, pero en este caso depende de todos empezar a
colectivizar un cambio real en la forma de comportarnos en la vida.
Un mal endémico y silencioso que
viven las diferentes sociedades es el de la violencia vicaria o violencia por
sustitución. Es una forma de violencia en la que se daña a un tercero para
provocar una herida aun mayor en quien se quiere agredir. Esta realidad
generalmente enmarca como rehenes a los hijos o familiares muy cercanos de la
persona en cuestión con el fin de poder hacerle el mayor daño posible o
directamente lograr matarla en vida.
Es realmente aterrador pensar que
el humano puede ser tan dañino consigo mismo buscando en cierto punto su propia
autodestrucción sin importar ningún tipo de consecuencia. El trabajar con las
nuevas generaciones para lograr exterminar estos males sin duda es una tarea
que nos debemos entre todos si queremos en algún momento tener que dejar de
lamentar estas realidades que por más que cada vez pasen con cierta asiduidad
es muy difícil poder de alguna forma normalizarlas.