No es a esta altura ninguna novedad el hablar sobre el envejecimiento que vienen sufriendo las diferentes sociedades a raíz de los cambios que han venido aconteciendo en las últimas décadas y con esto la rotura de los distintos esquemas a los que quizás la humanidad ya estaba acostumbrada. En la antigüedad el nacimiento de muchos hijos aseguraba la perpetuación en el tiempo de todas aquellas tareas que se venían transmitiendo de generación en generación, muchas de ellas relacionadas con actividades agrícolas, las cuales eran las que proveían de alimento a la familia. Esto hablando los hombres claro esta ya que las mujeres apuntaban a un perfil más doméstico y de organización interna del hogar, junto con la crianza de los hijos.
La llegada de la revolución industrial fue el punta pie para que todo empezara a cambiar de manera lenta pero constante. Las mujeres empezaron a ocupar con el tiempo otros roles y con esto a ganar terreno en actividades que antes pertenecían solo al sexo masculino logrando con esta nueva realidad empezar a expandir sus horizontes. El avance de la ciencia también marco un punto de inflexión en torno a la decisión del sexo femenino de cómo manejar su sexualidad dándoles la opción de poder elegir si quedar embarazadas o no y sobre todo en qué momento de su vida.
Con el aumento de las crisis económicas y la imposición absoluta del capitalismo como modelo económico a nivel mundial, las realidades empezaron a cambiar para ambos sexos y la necesidad de que las familias fueran tan extensas dejo de ser algo para tener en cuenta y se cambió por la realización personal y la posibilidad de llegar a hacer lo que se quisiera, postergando con esto en muchos casos el hecho de traer un bebe al mundo.
El dilema de la falta de nacimientos ha generado en países con pocos habitantes como Uruguay, que su población empiece a decrecer, ya que las nuevas generaciones comienzan a dejar cada vez menos descendencia. Esta realidad está empezando a generar problemas de todo tipo, desde crisis en el sistema de previsión social ya que son pocos los que aportan para la cantidad de pasivos existentes, así como también en las diferentes ramas de la educación, que tienen que empezar a moldear los sistemas y la infraestructura para recibir cada vez a menos niños y jóvenes, generando con esto pequeñas crisis de desempleo en quienes trabajan en torno a la educación pública y privada.
Los movimientos de población a nivel mundial son los que empiezan a apalear de alguna forma esta situación que se comienza a tornar cada vez más problemática para la supervivencia de los nacidos en un lugar determinado. Si tomamos como ejemplo el caso de Uruguay, la llegada de emigrantes de todas partes de Latinoamérica es la que ha hecho que su población crezca, pasando a ser esta un porcentaje para nada despreciable del total de habitantes del territorio.
Obviamente esta realidad trae aparejada consigo, tanto cambios de tipo social en cuanto a las nuevas costumbres a adoptar, así como también el nacimiento de nuevas razas, que surgen del entrecruzamiento de los criollos y los emigrantes. De cualquier forma, las medidas que se puedan tomar de forma rápida son insuficientes para poder apalear los resultados negativos por los cuales atravesamos actualmente. Sin dudas que es un tema de estado el velar por el aumento necesario de la natalidad en un país con tasas tan bajas de nacimientos y con esto poder brindar un sistema que logre sostener esa realidad tan necesaria para poder fomentar con esto el aumento en los nacimientos y sobre todo que estos gocen de una sostenibilidad económica que en la actualidad es bastante difícil de brindar.


