Identidad, orgullo, sentido de pertenencia y el cómo nos ven desde afuera, probablemente podrían ser algunos de los conceptos que inevitablemente unen al futbol y a la política. El ser humano esta hecho para sentir y en ese afán de buscar ese algo que le dé un sentido real a su existencia es que se termina embanderando en actividades que terminan oficiando como una especie de religión en donde se encuentra cual es el modelo por seguir, que es lo que realmente nos hace sentir bien o al menos por un momento nos logra dar satisfacción y emoción independientemente de que nuestra realidad circule por un carril absolutamente opuesto al que elegimos acercarnos.
Por otra parte, esta comprobado que todas aquellas actividades que tengan que ver con lo colectivo despiertan más pasión que las que de alguna forma se realizan de forma individual, en este sentido tanto la política como el futbol tienen un punto de conexión más que fuerte, así como también el sentirnos que estamos defendiendo algo cuando empatizamos con una idea, con una forma de ver la realidad o con los colores de un club. Ese sentirnos parte muchas veces puede inclusive cambiar las realidades o los estilos de vida de las personas que lo profesan.
Las pasiones son muy difíciles de explicar para aquellos que no las ejercen. Difícilmente a una persona que no le gusta el futbol se le podría hacer entender lo que se siente al estar en una tribuna alentando al club de tus amores, así como aquel que esta absolutamente desencantado de la política podría enfrascarse en cualquier tipo de discusión que sienta que daña su manera de entender al entorno o “perder el tiempo” con personas que sean reiterativas sobre estas temáticas.
La motivaciones de la pasiones pueden variar infinitamente, pero la forma de sentirlas y de actuar se asemeja mucho y a veces roza extremos que son difíciles de creer.
La fuerza popular que puede alcanzar un jugador de futbol puede acercarse mucho a la de un político cuando busca ser elegido en una campaña electoral. Es más, quizás sea más fácil ganar una elección con una estrella del futbol que con un político ya que la gente generalmente los ve con mejores ojos y los siente mas cercanos, al identificarlos como personas comunes y corrientes que simplemente tienen el don de dominar bien la pelota. En tiempos donde todo se politiza y a la vez el futbol es una eterna metáfora de la vida, cada vez nos cuenta más diferenciar que es futbol y que es política.


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