lunes, 15 de diciembre de 2025

PUEBLO VIEJO INFIERNO GRANDE

 

 

No es a esta altura ninguna novedad el hablar sobre el envejecimiento que vienen sufriendo las diferentes sociedades a raíz de los cambios que han venido aconteciendo en las últimas décadas y con esto la rotura de los distintos esquemas a los que quizás la humanidad ya estaba acostumbrada. En la antigüedad el nacimiento de muchos hijos aseguraba la perpetuación en el tiempo de todas aquellas tareas que se venían transmitiendo de generación en generación, muchas de ellas relacionadas con actividades agrícolas, las cuales eran las que proveían de alimento a la familia. Esto hablando los hombres claro esta ya que las mujeres apuntaban a un perfil más doméstico y de organización interna del hogar, junto con la crianza de los hijos.

La llegada de la revolución industrial fue el punta pie para que todo empezara a cambiar de manera lenta pero constante. Las mujeres empezaron a ocupar con el tiempo otros roles y con esto a ganar terreno en actividades que antes pertenecían solo al sexo masculino logrando con esta nueva realidad empezar a expandir sus horizontes. El avance de la ciencia también marco un punto de inflexión en torno a la decisión del sexo femenino de cómo manejar su sexualidad dándoles la opción de poder elegir si quedar embarazadas o no y sobre todo en qué momento de su vida.

Con el aumento de las crisis económicas y la imposición absoluta del capitalismo como modelo económico a nivel mundial, las realidades empezaron a cambiar para ambos sexos y la necesidad de que las familias fueran tan extensas dejo de ser algo para tener en cuenta y se cambió por la realización personal y la posibilidad de llegar a hacer lo que se quisiera, postergando con esto en muchos casos el hecho de traer un bebe al mundo.

El dilema de la falta de nacimientos ha generado en países con pocos habitantes como Uruguay, que su población empiece a decrecer, ya que las nuevas generaciones comienzan a dejar cada vez menos descendencia. Esta realidad está empezando a generar problemas de todo tipo, desde crisis en el sistema de previsión social ya que son pocos los que aportan para la cantidad de pasivos existentes, así como también en las diferentes ramas de la educación, que tienen que empezar a moldear los sistemas y la infraestructura para recibir cada vez a menos niños y jóvenes, generando con esto pequeñas crisis de desempleo en quienes trabajan en torno a la educación pública y privada.

Los movimientos de población a nivel mundial son los que empiezan a apalear de alguna forma esta situación que se comienza a tornar cada vez más problemática para la supervivencia de los nacidos en un lugar determinado. Si tomamos como ejemplo el caso de Uruguay, la llegada de emigrantes de todas partes de Latinoamérica es la que ha hecho que su población crezca, pasando a ser esta un porcentaje para nada despreciable del total de habitantes del territorio.

Obviamente esta realidad trae aparejada consigo, tanto cambios de tipo social en cuanto a las nuevas costumbres a adoptar, así como también el nacimiento de nuevas razas, que surgen del entrecruzamiento de los criollos y los emigrantes. De cualquier forma, las medidas que se puedan tomar de forma rápida son insuficientes para poder apalear los resultados negativos por los cuales atravesamos actualmente. Sin dudas que es un tema de estado el velar por el aumento necesario de la natalidad en un país con tasas tan bajas de nacimientos y con esto poder brindar un sistema que logre sostener esa realidad tan necesaria para poder fomentar con esto el aumento en los nacimientos y sobre todo que estos gocen de una sostenibilidad económica que en la actualidad es bastante difícil de brindar.


jueves, 4 de diciembre de 2025

LA MODA DEL NO QUERER PERTENECER

 

La historia de la humanidad ha estado marcada por la sectorización y la necesidad de tener que formar parte de algún grupo social, etario, étnico, sexual, etc. El formar parte de, ha sido siempre lo que nos ha dado nuestra identidad, incluyendo esa característica tan inherente al humano y a la vez tan compleja como lo es la ideología. La ideología esta está en todo, inclusive hasta cuando no nos expresamos sobre algo, ya que ahí también estamos opinando.

 En la actualidad existe una gran intención individual de cada uno, de intentar desmarcarse de todo y buscar no pertenecer o formar parte de ningún entorno que ya este preestablecido porque eso determinaría que tenemos que defender esos ideales, que posiblemente puedan ser víctimas de críticas constantes ante sistemas opuestos que busquen imponerse y dejar al descubierto las posibles falencias ideológicas en manos de la crítica.

El caso más sobresaliente de este hecho sucede con los gobiernos de turno, todo el tiempo son blancos de los ataques del pueblo y de partidos de oposición, pero muchas veces se olvidan de que están ahí porque la mayoría de la población los eligió, entonces en ese caso, aquellos que optaron por esa opción prefieren pararse en la vereda del que es calificador y contrario a la opción que gano para no terminar siendo juzgado por los errores de su posible mala elección.

También podemos entender que es más fácil echarle la culpa a otro de todo lo que entendemos que está mal o que en algún punto es más sencillo ser crítico con los demás y no con uno mismo, ya que eso implicaría tener que generar una reestructura interna que nos podría llegar a desestabilizar. Muchas veces el no querer pertenecer tiene bastante que ver con no querer hacernos cargo de. Es decir, el alejamiento de las responsabilidades termina siendo siempre un lugar más cómodo para poder estar tranquilos y no tener que rendirle cuentas a nadie.

Por otra parte, en el último tiempo ha existido una gran moda relacionada al concepto de inclusión, en donde todos debemos de pertenecer a algún sector de la población por algún tipo de característica personal que nos identifique para que se nos pueda encasillar con fines sociológicos y a partir de esto poder generar una base de datos para quienes se encargan de entender el comportamiento de la sociedad. Esta modalidad no ha servido más que para terminar de estigmatizar a todas aquellas porciones de la población que terminan siendo minorías y a las que ahora se las puede señalar con la autoridad de saber que no son realmente representativas de nada y que en algún punto les estorban a aquellas que buscan tener el dominio a nivel social, logrando aumentar esa gran brecha que termina siendo un gran castigo invisible para los que la padecen.

Ante el hartazgo de toda esta realidad muchos descubrieron que lo mejor es intentar no ser asociado a ningún tipo de movimiento que implique la identificación de uno mismo con una ideología, religión, sexualidad o lo que fuere que pueda terminar haciendo más compleja aun la realidad que nos toca vivir en el día a día.


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