lunes, 11 de mayo de 2026

EL EFECTO CLAUSTROFOBICO DE LAS REDES SOCIALES

 

Si por un momento pensáramos en uno de los ideales de un mundo perfecto, podría ser el de que por ningún motivo nos llevaran la contra en absolutamente nada, es más para poder mejorar esto, podríamos agregarle que ese entorno nos arengue a seguir adelante sin someternos a las duras críticas que nos pudiesen hacer dudar y que con esto aumente nuestra autoestima y comodidad con el resto ya que serían absolutamente complacientes con nuestra causa. Parece algo totalmente ilógico, pero es lo que sucede dentro de las pequeñas burbujas que se forman en las diferentes redes sociales.

Buscamos todo el tiempo y casi que sin darnos cuenta la aceptación del entorno y el acercamiento a todo aquello que se nos asemeje para poder sentirnos integrados y a gusto. Como sociedad cada día perdemos más la capacidad de poder aceptar todo aquello no concuerda expresamente con lo que pensamos o creemos y eso genera que las discrepancias por cosas pequeñas se transformen en grandes problemas difíciles de resolver, entonces por comodidad elegimos encerrarnos en un entorno invisible que nos resulta de lo más cómodo para poder atravesar nuestro día a día.

Las nuevas generaciones apoyadas por el avance de las tecnología han comenzado a darse cuenta de que la interacción real entre humanos es cada vez más innecesaria para sus vidas, derrocando con esto la importancia que tenía tiempo atrás la mirada que el mundo o el entorno ponía sobre uno mismo cargándonos con esto de un gran peso y sobre todo del nacimiento del famoso “qué dirán” que con el paso de los años ha demostrado que cada vez importa menos, librando de una gran carga a aquellos que deciden hacer lo que quieren con sus vidas. De cualquier forma, esto tiene la contra que muchas veces lo que el mundo ve de nosotros no es lo que realmente somos sino una simple imagen creada a medida para cada circunstancia, que nos termina sirviendo como defensa ante el eterno drama de la socialización.

La constante fragmentación que vive la sociedad día a día termina siendo el eje principal que nos motiva a encerrarnos en pequeños núcleos donde encontramos seguridad y refugio cerca de los que son como nosotros. En el momento que los comentarios sobre cualquier posteo en una red social se convirtieron en destructivos fue ahí cuando empezó una guerra sin cuartel de la que hoy todos de alguna forma u otra, formamos parte, a veces casi sin quererlo, pero con el simple hecho de estar ahí y leerlos, ya los estamos alimentando para que sigan en ese mismo tenor porque es casi que una obviedad que las discrepancias y riñas son mucho más llamativas que el ponernos de acuerdo y empatizar con las ideas del otro.

En lo que jamás pensamos ya que todo esto es relativamente nuevo para la humanidad es que el encierro social al que nos sometemos dificulta cada vez más el hecho de poder llegar a consensos reales sobre temas que son de importancia para todos, ante esta realidad vivimos en un constante estado de conflicto que nos genera la imposibilidad de poder aceptar cualquier otro tipo de realidad que no sea la propia llegando al punto de confundir muchas veces cual es el mundo que marca nuestro día a día, si el que nos rodea o el que pasa a través de las pantallas que nosotros elegimos.


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