lunes, 16 de marzo de 2026

LA ALEGORÍA DE LA CAVERNA ESTA CADA VEZ MAS VIGENTE

 

Velocidad y veracidad son dos palabras que suenan bastante parecido pero que no necesariamente coexisten todo el tiempo. La actualidad nos llega con un bombardeo constante de noticias y de situaciones que se nos plantean como reales buscando formar parte de nuestra vida o al menos lograr generar algo en nosotros que vaya más allá de una simple lectura o la reproducción de un video. La pregunta es ¿Cuánto de todo lo que consumimos lo colocamos en el plano de la duda, cuestionándonos si realmente sucedió y cuanto lo damos por hecho sin muchas veces llegar a titubear un segundo?

La alegoría de las cavernas de Sócrates intentaba demostrar algo similar, como un conjunto de personas podían permanecer adormecidas ante diferentes estímulos planificados por otros, pero que funcionaban a la perfección para que la mayoría no pusiera en duda un segundo aquello que era asumido como real, de esta manera esas situaciones resultaban comunes de tanto tenerlas enfrente.

El bombardeo constante de información y contenido no hace más que generar eso, no sabemos que es real o no, pero tampoco tenemos mucho tiempo para poder detenernos a razonarlo ya que la maquina no para avanzar hacia nosotros con más situaciones o noticias que nos mantienen en constante estado de alerta.

Siempre se ha dicho que existen algunas personas que le sirven que otras no piensen o al menos no tengan el hábito de cuestionarse la realidad. Quizás haya algo de cierto en eso, pero también es verdad que cualquier persona por si sola puede intentar entender mejor cuál es su situación en el mundo, el problema es que este ejercicio requiere un esfuerzo extra al que se tiene habitualmente y sobre todo poder destruir o derrumbar ordenamientos internos que están perfectamente estructurados gracias a la vorágine por la cual debemos atravesar día a día.

El propio humano se fue encerrando en un mecanismo del cual le es muy difícil poder escapar. Poder pensar, discernir, informarse, estudiar, sacar conclusiones lleva tiempo y tiempo es lo que nos falta, la inversión de los roles de lo que realmente es importante en la vida nos llevó a volvernos rehenes del cumplimiento de ciertos mandatos que nos hacen ser lo que somos ante los ojos de los demás.

La gran duda es el poder saber hasta qué punto nos importa realmente lo que es verdad y lo que no, lamentablemente parece ser que cada vez nos importa menos, partiendo de esta premisa entramos en una lógica bastante macabra del vale todo, que se puede volver hasta peligrosa si se piensa fríamente. La normalización de seres con falta de pensamiento crítico es una de las peores pandemias que están sufriendo las sociedades en la actualidad, pero es tan invisible como silenciosa, hecho que favoreces su avance de manera sostenida en el tiempo.

Las formas de comunicar tienen cada vez mayor incidencia en la sociedad, por estas épocas podemos darnos cuenta de que es más importante la forma que el contenido, esto se podría interpretar de la siguiente manera, “me interesa más como lo digas que lo que realmente estes diciendo” la necesidad de la velocidad favorece al impacto y no a lo que trae consigo, de esta manera se le da más atención a la cantidad y no a la calidad.


lunes, 9 de marzo de 2026

¿COMO HACEMOS PARA METER UN MUNDO DENTRO DE OTRO?

 

A ya casi treinta años del ingreso de las redes sociales a nuestras vidas hemos podido descubrir que este fenómeno ha generado una apertura de submundos y realidades que funcionan todo el tiempo en paralelo, colocando dentro de ellos pequeñas porciones de una población que geográficamente convive en un mismo lugar físico y no tienen más remedio que interrelacionarse entre sí.

Actualmente en el mundo occidental existe una especie de fenómeno en el que los jóvenes se sienten cada vez más identificados con la cultura oriental sobre todo con los contenidos relacionados al Anime y al Manga. Al extremo de que en las diferentes plataformas de streaming este material está dentro de lo más consumido.

 Este tipo de producciones distan bastante de demostrar realidades que tengan que ver con lo que nosotros vemos día a día dentro de nuestro entorno, no obstante, y a pesar de esto los jóvenes y niños se logran identificar con estas lógicas y buscan aplicarlas en su día a día a pesar de que sea una forma contradictoria de vivir en la sociedad que los alberga, partiendo de la base de que los valores entre un mundo y otro son bastante diferentes. Independientemente de esto, este solo podría ser un simple ejemplo de la existencia de un movimiento social que coexiste con otros que poco tienen que ver con él.

Cuando los medios de comunicación masivos se reducían a la radio y la televisión, todas las personas consumíamos mas o menos lo mismo en lo referente a los contenidos comunicacionales, con la llegada de plataformas como YouTube todo esto fue variando al punto que en una familia puede existir tantos consumos de contenidos diferenciales como habitantes que la integren. Esta realidad marca en algún punto una dispersión general de las ideas centrales de como formar parte de una sociedad o al menos hacerlo de una forma que resulte funcional para la misma, es decir al existir tantas variaciones de opciones y realidades nos podemos identificar con un abanico inmenso de contextos multiculturales, hecho que, si bien es muy beneficioso en un montón de aspectos, genera ciertas rispideces en el momento de que una manera de ser y pensar choca con otra opuesta.

Estamos en un punto en el que empezamos a entender que la multiculturalidad no se esta ejecutando simplemente por el desplazamiento de personas desde un lado hacia el otro, sino que la globalización y las comunicaciones están haciendo un gran trabajo en ese sentido, desde costumbres alimenticias a formas de hablar, pueden adquirirse sin haber viajado y ni siquiera conocer a un habitante del lugar en cuestión. Este hecho hace que casi sin quererlo empezamos a conocer mas sobre la realidad cultural de otros países que del nuestro propio, formando con esto una especie de identidad extraña que no llega a ser representativa de lo que hasta hace un tiempo conocíamos como la famosa identidad nacional.

Esto no hace mas que hacernos entender que en algún punto a las nuevas generaciones poco les importa el patriotismo y la identificación de una forma de vivir dentro de un territorio, cuando en la actualidad nuestro verdadero territorio ha pasado a ser el mundo entero.

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